Deporte y fe en la vida de una religiosa

martes, 16 de junio de 2026

15/06/2026 – La hermana Josefina Cattaneo, integrante de la Mercedarias del Niño Jesús, demostró como el deporte y la fe se llevan muy bien, en su caso, desde el atletismo. “Ingresé a la vida religiosa a los 17 años. Yo soy de Verónica, en la provincia de Buenos Aires, pero transcurrí parte de mi juventud en Magdalena. Soy la tercera de cuatro hermanos de clase media. En mi primera juventud era una joven que salía y me divertía, como cualquier otra chica. Y que cuando competía en atletismo, en los juegos bonaerenses por ejemplo, y estaba muy cansada de correr, le pedía a Jesús que me ayudara a terminar. Yo siempre estuve cerca de la fe católica, pero nunca había pensado en dedicar mi vida enteramente a compartir la Palabra de Dios. Fue hasta que, en una misión en la localidad chaqueña de Quitilipi, se me abrió un nuevo mundo”, contó la religiosa bonaerense.

“Hice cinco años de atletismo, corrí en pista desde los 11 hasta los 16. Empecé corriendo porque era una posibilidad de faltar a la escuela. El primer año llegué hasta los regionales, que eran en La Plata, con cinco chicas más corriendo en cross y después, a partir de ahí, empecé a competir en pista, entrenándome. Mi objetivo era ganar los juegos bonaerenses o llegar a Mar del Plata. Al siguiente año llegué tercera hasta que un año gané el primer lugar. Participaba en distintos torneos que hacía el club al que pertenecía. El que más estaba era mi papá. Si era fin de semana tenía como toda una rutina bastante exigente de comida, de cuidados, de exigencia, porque buscaba bajar los tiempos y mejorar. Todo esto me hizo también desarrollar mi personalidad competitiva y ayudarme también en mi vinculación social”, relató Josefina. Para más información, encontrarás a la hermana Cattaneo en Instagram como @joseecattaneo

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