27/04/2026 –Carlos Torres, integrante de la Asociación Bíblica Argentina, habló de la raíz de la metáfora del Buen Pastor que ilumina litúrgicamente esta semana. “La metáfora del pastor y su rebaño para indicar el vínculo que une a unos súbditos con un soberano, divino o humano, es frecuente en los escritos del antiguo oriente. En los dos testamentos se convierte en un lenguaje tradicional, recogido y modulado en uno y otro texto. Su primer empleo es la designación de Israel como el rebaño de Dios, conducido con una protección indefectible a través del desierto, y luego a través de las vicisitudes de su historia hacia un cumplimiento único. La solicitud del pastor se describe con frecuencia de tal manera que concierne a la vez al pueblo en su conjunto y a cada uno de sus miembros. Para que el pueblo no sea como las ovejas sin pastor, Dios confía a algunos de sus siervos el encargo de conducirlas según su voluntad. Así aparecen Moisés, los jueces o David, que son llamados por eso pastores, y hasta el mismo Ciro recibe este apelativo. En un período ulterior, los textos proféticos encierran invectivas contra los pastores infieles que se aprovechan de las ovejas y dejan que el rebaño camine hacia su perdición; contra ellos se inflama la cólera divina”, resumió el biblista tucumano recibido en Salamanca.
“La intervención prometida desemboca en el anuncio mesiánico de un pastor misterioso que suscitará Dios según su corazón, como a un nuevo David; gracias a él, Israel se salvará y vivirá en seguridad. Con el solemne doble amén se introduce un discurso enigmático, al estilo de las parábolas de los evangelios sinópticos. Jesús se dirige a unos oyentes que son los fariseos. La comparación propuesta supone un recinto cerrado donde hay ovejas de distintos pastores bajo el cuidado de un único guardián. Cada mañana se presentan los pastores, retiran sus propias ovejas y las llevan a los lugares donde pueden encontrar pasto para alimentarse. En el discurso se comparan las formas en que ingresan distintas personas al corral de las ovejas, para identificar quién es un ladrón y quién es el pastor de las ovejas. Por lo tanto, hay dos modos de entrar en un rebaño. El punto de referencia es la puerta. Los que no entran por la puerta, sino que saltan la pared por otro lado son los delincuentes”, añadió Torres. Para hablar con este biblista radicado en España se lo encuentra en Instagram como @mathetes.26
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