Arquetipos: El Bufón

viernes, 26 de noviembre de 2010
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A veces, cuando leo el Evangelio o leo distintos textos de espiritualidad o de santos, o simplemente cuando medito en el ideal cristiano, y miro mi realidad y la de mi entorno, experimento que hay una distancia, casi diría un abismo entre lo que somos y aquello que estamos llamados a ser. A veces me entristezco, a veces me parece que es imposible llegar a la santidad, y me consuelo pensando en los sentimientos de Sta. Teresita cuando decía que miraba las aves de alto vuelo –los halcones, las águilas- y ella se sentía un pichoncito de gorrión y tenía la certeza de que jamás iba a ser como ellas porque no estaba en su naturaleza, ni tenía energía suficiente para ello. Ella resuelve el conflicto que le plantea esa distancia hablando de un ascensor que Dios le enviaría, muy confiada ella en que Jesús le haría de ascensor o la llevaría upa, y así podría llegar a esos ‘vuelos del alma’, ‘vuelos existenciales’, que no son otra cosa que lo que nosotros llamamos santidad, y que hay que identificar con una mente y un alma muy sólidos.

 

            Carl Jung ha usado la imagen del viaje más que del ascenso, y ha descubierto que en la literatura universal, en las novelas, en los mitos, en las leyendas, en los cuentos maravillosos, siempre aparece este viaje hasta un lugar muy lejano, a veces incierto, de algo preciado que puede ser el Santo Grial, la piedra filosofal. En fin: objetos que simbolizan ideales que se intentan alcanzar, pero que en realidad suponen un muy largo viaje.

            La idea del viaje es muy bonita, porque el viaje supone un viajante, un incansable peregrino, que además se encuentra con muchos obstáculos en el camino, y por eso Jung lo llama el héroe.

            Son dos imágenes muy lindas para esta época en que muchas veces resulta difícil alcanzar los valores y las virtudes que anhelamos, y la imagen del héroe nos compromete a tener una actitud, una fe, una esperanza, una caridad heroicas frente a la vida.

            En ese camino se va pasando por distintas etapas, por distintas características: la del huérfano –perdido, carente-, la del guerrero, la del bienhechor, la del amante, la del mago, la del gobernante.

            Hoy vamos a hablar del bufón, que es, según este estudioso de la cultura ancestral, un estereotipo, un modelo, una forma de encarar la vida que forma parte de la última etapa del viaje. Cuando esta persona, de alguna manera está de vuelta, ha caminado ya mucho en la vida –ya sea por años o por calidad-, ha pasado por dramas, problemas, situaciones incluso trágicas, ha vivido fuertes dolores y fuertes gozos, y arroja hacia la vida una mirada de buen humor, desdramatizante de las circunstancias. Cuando se vive bien este modelo, tiene un equilibrio natural a favor de la vida, porque es el buen humor el que le ha permitido descubrir que después de todo y a pesar de todo, la vida es un buen chiste, o es al menos un chiste con final feliz. Y por esa razón, tendríamos que reírnos un poco más de nuestros dramas y de las circunstancias de la vida para poderlas transitar con mayor sabiduría.

            Hoy vamos a estar hablando justamente de eso: este arquetipo del bufón, que es como decir el aporte que el buen humor, la gracia, hace a nuestra vida y a nuestra mente para mirar con un poquito más de sabiduría los problemas de la vida.

            Pero al mismo tiempo, el bufón ha sido, sobre todo durante la Edad Media, un personaje muy famoso, porque era el encargado de divertir al rey y a la corte. Este bufón les aligeraba con sus chistes las cargas, para sacudir de alguna manera la gravedad y angustia de los dramas que vivían los gobernantes que tomaban todo muy en serio. Era famoso porque era el único capaz de decirle al rey, a través del humor, las cosas que nadie se animaba a decirle.

            Por tanto, el bufón es también dueño de una osadía pícara, que es capaz de decir lo que nadie podía decir al rey mirándolo de frente. Hasta podía decirle cosas acerca de sus defectos o de sus malas decisiones, o de sus acciones de gobierno, incluso hacer que el rey tolere estas críticas y en algunos casos se ría.

            Habitualmente tenía alguna característica física que lo tornaba grotesco y casi como perteneciente a una especie distinta: o eran jorobados, o tuertos, o enanos, a veces dueños de alguna característica casi patológica que les permitía ser verdaderos contorsionistas. Esto hacía de ellos personas que estaban en un ámbito diferente de los considerados normales, y en muchos casos estas extrañezas físicas eran como el ‘permiso’ de decir las cosas que decían a través del humor, por poder tomarse ellos con tan buen humor sus propias deficiencias. Eso era lo que les daba el ‘poder’ de enfrentar a los ‘poderosos’.

            El bufón es el arquetipo de la persona que ha superado sus debilidades, o hechos avergonzantes en su vida, o hechos que a cualquiera los dejaría en situación de orfandad, de pedir limosna afectiva, emocional o moral, y se han podido parar sobre ellos mismos, y se han podido reír de ellos mismos y de tomarse con humor incluso aquello que para la sociedad hubiera sido motivo de mucha exclusión.

            En este sentido, el humor y la exclusión en el bufón van de la mano. Es decir, es la capacidad también que tienen los pobres en cualquier dimensión que se hable (como categoría social, existencial, porque se sienten marginados). Esto es algo muy fuerte en los hospitales o institutos en los cuales se hospedan muchas veces durante largo tiempo personas con discapacidades: quien los ha recorrido, se da cuenta de que descubren el humor para reírse de ellos mismos y para ponerle muy buena onda a lo que de otra manera podría ser una situación trágica. Pacientes oncológicos, o dependientes por diálisis, u otros que ya han recorrido un largo camino de vicisitudes, suelen tomarse las cosas con mucho humor, tal como para transmitírselos a personas que recién comienzan a transitar esos mismos caminos.

           

 

Nosotros hemos tenido y tenemos grandes bufones en Argentina. No podemos dejar de mencionar a don Tato Bores, que junto con algunas producciones gráficas, fue el único capaz de decir en algunos tiempos en que la censura campeaba de una manera casi absoluta en los medios de expresión. En tiempos de Videla, decía cosas como éstas:

            “Señor, Señor, el otro día escuché su mensaje de aniversario. Quiere que le diga la verdad? Todo lo que dijo me gustó muchísimo y espero tenerlo como presidente muchos años más. ¿Cómo? ¿Se va en 1981? ¿pero por que´? Ah! Ya había sido determinado! Eso quiere decir que pronto vamos a elegir presidente nuevo…Ah…nosotros no… Ah, lo va a elegir…¿quiere que le diga? ¡muy bien pensado! Si cada vez que lo elegimos nosotros no nos dura nada. Cuando lo eligen ustedes, duración asegurada…”

            Los que eligen, se está refiriendo a ‘los de arriba’, es decir, ‘el mundo anglo-sajón’. Y de esa manera le decía a la audiencia y al gobierno que estaba dando lectura a los intereses que se estaban jugando detrás de ese gobierno en aquel entonces.

 

El bufón se permitía, con un traje de humor, decir algunas cosas que tal vez estaban prohibidas o al menos resultaban muy incómodas o difíciles de decir por otros medios.

 

MALTRATO Ignacio Copani

Ni los perros contra los gatos se podrían tratar tan mal,
como el hombre usa el maltrato contra otro hombre que no es igual
Forme fila y espere un rato o no ve que voy a almorzar?
disque siete, asterisco y cuatro que un aparato lo va a orientar
Llene aquí, déjeme sus datos, pronto lo vamos a llamar
tome diez hojas de contrato, tiene un minuto para firmar

Me maltratan a mí… Te maltratan a vos… y desde que te vi, estamos maltratándonos

Si cruzás yo te tiro el auto, sos muy negro, acá no entrás
por ser joven yo te maltrato así de adulto te acostumbrás
Y de viejo, bien maltratado, de seguro no llegarás
como en Roma, hasta el Senado, aquí los sabios no cenan más
Si maltrato al de más abajo, qué derecho voy a invocar,
si le niego pan y trabajo ya lo entrené para maltratar

Me maltratan a mí… Te maltratan a vos… y desde que te vi, estamos maltratándonos

Al que gana lo maltratamos, su pecado es el de triunfar,
el segundo es un fracasado, del rezagado mejor ni hablar
Al distinto lo marginamos, nuestra propia incapacidad
no es capaz de tender la mano, para tratarlo con dignidad
Con la furia de un latigazo, la codicia y la vanidad,
pisotean y se abren paso a los codazos por mi ciudad

Me maltratan a mí… Te maltratan a vos… y desde que te vi, estamos maltratándonos

Para sobrevivir, intentemos mi amor, en la lucha seguir… Y tratarnos algo mejor

 

 

RESISTIENDO Los nocheros

Mientras escribo no se que me dice que anque parece que ya no hay razon

aun podemos con lo que sucede porque no pueden con nuestra canción

 

En la subasta se llevaron todo enagenando nuestro corazón

se repartieron hasta lo imposible pero no pueden con nuestra canción

 

Nos han robado hasta la primavera pero no pueden con nuestra canción

parece frágil pero no se entrega sigue cantando como vos y yo

 

Ella resiste porque es la memoria ella resiste como vos y yo

ella desnuda nuestras alegrías nos hace libres desde el corazón

 

Se vuelve viento para no callarse se vuelve grito cuando dice no

se vuelve manza para nuestros hijos es voz de aquellos que no tienen voz

 

Nos han robado hasta la primavera pero no pueden con nuestra canción

parece frágil pero no se entrega sigue cantando como vos y yo

 

Hay ámbitos como el religioso que es de suyo en algunos momentos por supuesto, muy solemne. Incluso por momentos dotado de un dramatismo muy grande. Las religiones están, entre otras cosas, para abordar los grandes temas, los grandes interrogantes de la vida, y esto suena a problemáticas metafísicas muy densas, donde a veces también el clima se pone muy denso.

Y nosotros también, en ese ámbito, tenemos un bufón: Mamerto Menapace. Un hombre que ha sabido introducir el humor en un ámbito clerical, monástico, donde habitualmente desde la música hasta los hábitos, desde la arquitectura a la cultura, parecieran ser totalmente extraños a la carcajada. Vamos a conversar ahora con él sobre el rol del humor en este tema.

 

GL: ¿Cuál es el rol del humor en un ámbito como puede ser también el religioso que en general se caracteriza por cierta solemnidad? ¿qué chistes o humoradas debiéramos escuchar los católicos? De pronto el humor, como hemos visto tantas veces, irrumpe como transgresor en esos ámbitos.

MM: Charlando con Landriscina, él dice que él no es un cómico sino un humorista, que son dos cosas bastante diferentes. El hace una linda distinción entre el humor y la ironía. La ironía se ríe del otro. El humor se ríe con el otro, y el primer personaje que se ríe es de uno mismo. Entonces a mi me resulta muy fácil hacer humor en el ambiente eclesiástico porque yo pertenezco a ese ambiente. En cambio si un laico lo hiciera, el mismo humor podría tener una nota de ironía. Por ejemplo, los chistes machistas suelen venir de las mujeres, pero si yo dijera un chiste machista quedaría como ‘un zapallo en una canasta de huevos’. Por eso yo diría: el humor es como un cable a tierra que permite desdramatizar. Uno que ha vivido situaciones dramáticas ‘está de vuelta’ de algunas cosas y puede tomarlas con cierto humor.

            Además, el humor tiene ciertas características. Los mejores humoristas se ríen de cosas que los demás se ríen de uno. Ejemplo: los mejores chistes sobre judíos, los inventaron los judíos. No son cuentos ‘contra’ los judíos sino cuentos ‘de’ judíos. Te cuento uno:

“un fiel de la colectividad judía llega al cielo. Dios lo recibe y le dice: hijo mío, has sido un buen judío. Te recibo en el seno de Abraham. Pasa a gozar del reino, porque has sido un buen cumplidor de la ley y te felicito. El judío responde: sí, Tata Dios, pero yo quisiera también decir una cosa sobre usted, porque yo siempre tuve confianza en usted, pero hubo una cosa que nunca me escuchaste, Dios. Yo siempre pedí poder ganar la lotería, la quinela, el loto…sobre todo la lotería…y vos nunca, nunca me escuchaste. Y Dios le dice. Sí, querido, pero vos tampoco nunca compraste un número”

Ahí tenemos un chiste sobre una cualidad que hasta los mismos judíos reconocen, y lo cuentan ellos mismos. Entonces al escucharlos de ellos mismos uno puede reírse sabiendo que no está ofendiendo a la persona.

Tampoco ningún español sensato se va a ofender con Don Quijote y Sancho panza, que evidentemente es una gran humorada sobre dos características típicas del alma española.

Yo creo que esa es la gran sabiduría: cómo poder, a través del humor, decir verdades que irrumpen y hacen explotar en una carcajada en un lugar.

 

Hay una diferencia entre el chiste y el cuento. El chiste es para hacer reír. El cuento es para dejar pensando. Y en ambos puede darse o no el humor. Y el humor te hace bien, sobre todo después de la comida, los cuentos de sobremesa ayudan a la digestión. Un buen cuento y si fuera posible una buena copita de ginebra después de la comida, alivian el corazón……………….

Decirle a los buenos católicos que no se crean que son los únicos que se van a salvar, eso más que humor es casi ironía. Según decía Jesús, las prostitutas y los corruptos –dicho de otra manera ‘los hijos de…ella-,y dicho así parece casi una ironía, uno se encula casi como pato atorado con tripa. El genio nuestro no es tan seguro tampoco. Eso es para decir que el que se cree que va a ganar el cielo por portarse bien, es un pobrecito. Distinto es decir: el cielo lo regala Dios, y como dios me lo regala, me esfuerzo por portarme bien. De la misma manera, no es que el chico merezca el cariño de la mamá, sino que al sentirse querido por la mama, trata de portarse bien

Un gran santo, Tomas Moro, murió decapitado por ser santo justamente (lamentablemente inglés, pero ese es otro problema. Algún defecto tenía que tener también, pobre hombre), pero lo mataron los ingleses, así que todo quedó en familia. El tenía muy buen humor, y decía “bienaventurados los que saben reírse de sí mismos porque siempre tendrán motivos para estar contentos”

GL: gracias, padre, por ayudarnos a reír de nosotros mismos, porque es una forma de crecer en humildad

MM: y eso, tómenlo en serio.

 

 

GL: El bufón se burla de nuestro ego, especialmente cuando pensamos en ciertas superioridades y nos ayuda a identificarnos con el común de las personas y sacar a lucir también nuestras hipocresías. Por eso el bufón es también muy terapéutico, y por eso es uno de los arquetipos que están al final del camino, sobre todo cuando trabaja positivamente a favor nuestro. entonces, para las personas que sientas o que tienen roles muy importantes, o que experimentan una supuesta superioridad, o que tengan mucho poder, o que se sientan personas muy virtuosas, tenemos que echar mano a este personaje de alguna manera, aprender a reírnos de nosotros mismos, y dar también permiso a los demás para que se rían de nuestros defectos. Eso es sano, y hace bien.

Participan los oyentes

   Creo que el humor es un capítulo valioso dentro de los procesos de resiliencia

GL: la resiliencia, esa capacidad de resistir sucesos muy dramáticos sin perder nuestra esencia, evidentemente debe tener como una de sus armas o sus recursos más valiosos el humor.

El tener características de bufón también sirve como descarga de tensión. Cuando a veces se produce una situación muy tensa a nivel vincular, este arquetipo que está dentro nuestro sale afuera. Porque es un recurso de nuestra naturaleza y de nuestra inteligencia y podemos ponerlo en práctica. Por ejemplo, hacer sketch de nosotros mismos. A veces, cuando uno está lleno de bronca, de rabia, es bueno animarse a ponerse frente al espejo y gruñir hasta terminar matándonos de risa de nuestra propia cara de leona enojada.

   El Dios nuestro se ríe de nosotros porque ha hecho un libro lleno de promesas y no las tomamos, pero a veces, cuando nos observa el corazón, se conmueve y nos llena de gracia

 

El bufón, el loco, en algunos cuantos aparece como el “truhán”. En el Medioevo había una fiesta muy especial en la que por ejemplo en la Iglesia algún niño era consagrado Papa por un día, y algún loquito en serio, o algún discapacitado, o algún jorobado era puesto como Rey. Y por 24 horas se acataban las órdenes que daban ellos. ¿Qué se buscaba con esto? Se buscaba descubrir cuánta sabiduría podía haber en la insensatez de un niño o de un loco, que hacen las cosas al tun tun, pero que curiosamente están bien hechas y es normal que sea así. Es toda una búsqueda: cómo a veces de la insensatez, o de la inexperiencia o de la creatividad o de la juvenilidad de nuestro corazón, de nuestro niño interior, puede salir una sabiduría que renueva y transforma las cosas.

            Ese es un poco nuestro ‘bufón interior’ y es lo que está plasmado en esa maravillosa costumbre medieval de darles el poder durante 24 horas a alguien que uno imaginaría totalmente incapaces para ejercer ese poder desde otros aspectos de la razón.

 

            Hay un personaje actual, -uds. se irán acordando de algunos, actitudes de vida con que los conecta ese personaje de bufón- en “los piratas del Caribe”, se le da al pirata (un texto grotesco) característica afeminada, graciosa, patéticas por el momento. Esa conjunción de cosas: la imagen de pirata como un tipo muy rudo, bruto, bravo, y este pirata amanerado, ha generado este personaje que ha adquirido mucha popularidad y humor.

            Otro ejemplo de cómo el humor puede abordar situaciones verdaderamente inabordables desde el humor es en la película “La vida es bella”, donde se introduce el humor en el campo de concentración de los nazis, sin caer ni en lo grotesco ni en lo hiriente, ni entrar en esa ‘caja negra’ de la violencia y la agresión que a veces puede tener el humor. Cuando su creador tuvo que ir a recibir el Oscar, sacó nuevamente una bufonada caminando sobre los posa brazos de las butacas: ahí tenemos otra característica del bufón: sacar a relucir la hipocresía o pedir cambios y transformaciones, descargar tensiones y burlarse de los aspectos hipócritas del poder

 

Este arquetipo tiene también sus aspectos sombríos y peligrosos. Justamente, cuanto más se desarrolla un rasgo, cuanto más elevado, más peligrosa es su sombra, su negatividad. Aquello que está llamado a ser lo más placentero puede ser justamente lo más hiriente, grave.

            Este arquetipo del bufón a veces se encarna como burla cruel de las personas, estos pedidos de transformación que vienen con chistes, con inteligencia y picardía, pueden ser devastadores si son mal usados.

            Tenemos hoy en Argentina un bufón que con su dosis de mal gusto ha venido erosionando la cultura argentina en muchos aspectos, y cada vez se va tornando más grotesco y más patético.

            Pensé que no había antecedentes en argentina de esta clase de bufones, pero los hubo. Tuvieron lugar durante el gobierno de Rosas, en su quinta de Palermo –hoy parques-. El rol que esos bufones personales que tenía Rosas era burlarse de los poderosos: obispos, funcionarios, embajadores que venían de otros países: todos tenían que pasar por el mal trago de las bufonadas de sus bufones como una especie de antesala para enfrentarse después con Rosas, y a su vez eran víctimas de la crueldad de Rosas. Para saber sobre esto hicimos una entrevista a Cristina Bajo, que es la que transcribimos a continuación:

 

GL: me llama mucho la atención la presencia de bufones en el gobierno de Rosas ¿a qué se debe? ¿hay alguna tradición mas allá de la que viene de Europa?

CB: Rosas tenía una idea bastante cruel sobre lo que es una broma. Hay cosas que están documentadas incluso por la familia de él. Cuando venía gente importante a su casa de Palermo, él contrataba bufones para molestarlos

Eusebio, el bufón enano, es el que pasó más a la posteridad. No era un enano como conocemos (con extremidades cortas y resto del cuerpo normal) sino de los que se llaman gente diminuta. Este hombre tenía un problema cerebral. El queda librado a su suerte vagando por la ciudad de Bs.As. porque a él lo habían tomado para molestar a mucha gente, y esa gente se tomó la revancha A ese bufón, hasta le hacía martirios como por ejemplo inflarle el estómago hasta que gritara de dolor, con un fuelle de esos que se usan para avivar el fuego, o embadurnarlo de dulce y luego sentarlo sobre un hormiguero. Cuando Rosas cae y huye, estos bufones quedan en la calle. Tuvieron todos un final muy triste

GL: Es decir que usaba el humor como una herramienta de crueldad, para herir o humillar a los demás.