Cómo vivir el aislamiento desde el cuidado común

viernes, 3 de abril de 2020
image_pdfimage_print

03/04/2020 – El designado obispo auxiliar de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain, dejó algunos consejos prácticos para sobrellevar de la mejor manera posible la pandemia del coronavirus. “Al acercar estas sencillas indicaciones deseo ayudar a ese cuidado común al que constantemente se nos está exhortando y que, sin dudas, es querido por el mismo Señor”, expresó el padre Fito. “Al hacerlo, no dejamos de pensar y de preocuparnos por las consecuencias económicas y sociales que esta situación provoca en las personas y familias más vulnerables y los exhortamos a todos a ser especialmente solidarios con ellos en este tiempo, reconociendo la presencia de nuestro Señor sufriente en el rostro de nuestros hermanos pobres, débiles y sufrientes”, agregó.

Monseñor Larregain, todavía viviendo en Trujui, en el Gran Buen os Aires, indicó que “es importante seguir las pautas que nos indican los profesionales y los que están velando por nuestro bienestar. Escuchando experiencias, al parecer de muchos laicos de nuestras comunidades y barrios les hago llegar estas sugerencias. Son algunas pautas simples, sencillas, generales y básicas para mantener nuestra salud psicológica, emocional y espiritual”.

Estos son los consejos:

1- Tener una visión ajustada de la realidad. No nos dejemos llevar por el alarmismo, hay que tener cuidado porque hace daño. Poner filtro a lo que recibimos.

2- Evitar la sobreinformación. No intoxicarnos. Es necesario que estemos informados. Una o dos veces al día nos informamos, pero no permanentemente de todo lo que circula por las redes sociales. Eso no es bueno y no hace bien. Hay gente que por esta sobre información ha sufrido ataques de pánico y han sido hospitalizadas.

3- No engancharnos en lo que no sabemos, ni difundir comentarios, opiniones, chimentos sobre lo que no sabemos ni tenemos constancia que así sea.

4- Favorecer el buen clima familiar y mantener el buen humor.

5- Realizar tareas placenteras: mirar alguna película, escuchar música, hacer ejercicios, leer, cultivar la dimensión espiritual, tener más tiempo para rezar de la forma que nos guste.

6- Es necesario plantearnos una rutina diaria. Es decir, armarnos una rutina de todos los días que nos ayuda a vivir el día a día.

7- Tener contacto con seres queridos. Es una hermosa oportunidad para hablarnos con familiares y amigos. Quizás hace mucho que no nos hablamos con alguien, o estamos distanciados, o por el ritmo de vida que llevamos no lo podemos hacer. Tenemos TE, whatsapp, correo electrónico, Facebook, otras redes sociales que nos facilitan la comunicación y nos ayudan a vincularnos de una forma u otra y a su vez también acompañarnos mutuamente. De este modo podemos estar atentos a los que están solos.

8- Es muy importante ser responsables y quedarnos en casa. Respetar las indicaciones que se nos están dando. No salir si no es de necesidad de urgencia. No hacer visitas. Me tengo que cuidar y tengo que cuidar a otros.

9- Si tenemos que salir por necesidad extrema, tengamos en cuenta si hay un vecino de riesgo, puede necesitar algo, una compra, un medicamento, etc. Seamos solidarios.

10- Mantener actividad física y mental. Hacer algo que ayude a la distracción, que nos entretenga. No quedarnos con los brazos cruzados.

11- Emplear este tiempo para cosas pendientes que podemos tener, que quizás por el ritmo de vida o las obligaciones cotidianos no podemos hacer: arreglar armarios, acomodar ropa, escribir, leer, hacer algo pendiente en la casa.

12- Disfrutar de la familia y de los seres queridos. Es verdad que no estamos acostumbrados a pasar tantas horas juntos, mucho más si el espacio es acotado. Esto puede desatar conflictos en la familia, roces, cortocircuitos, peleas, discusiones, etc. Tratemos de evitar estas cosas, tengamos paciencia y esperanza. Recordemos que dos no pelean cuando uno no quiere.

Y si hay niños en casa, el designado obispo auxiliar de Corrientes expresó:

1- Explicarles de forma clara y tranquila lo que está sucediendo. Los adultos teniendo una actitud de tranquilidad y seguridad se lo transmitimos a los niños. Si los adultos estamos superados por esta situación y estamos nerviosos es difícil que les transmitamos paz y serenidad.

2- Planificar para los niños una rutina diaria de acuerdo a su edad. Ejemplo teniendo en cuenta las actividades escolares que tienen que hacer, el tiempo de juego, etc.

3- Limitar el tiempo que le dedican a las nuevas tecnologías.

4- Que realicen actividades manuales, juegos, que se entretengan.

5- Normalizar todo lo que ellos puedan sentir. Escucharlos.

6- Quizás ayuda establecer horarios para usos de lugares o ambientes, de cosas en la casa. Hay que compartir tiempos y espacios.

7- Fomentar el que nos tenemos que ayudar entre todos. Fomentar la importancia del quedarnos en casa. No salir a la calle, no ir a jugar con otros niños. Pasada esta crisis será posible volver a lo habitual.