Consideraciones prácticas para prevenir el síndrome urémico hemolítico

viernes, 29 de agosto de 2025

29/08/2025 – El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad grave que posiciona a la Argentina en un lugar alarmante a nivel mundial. La bióloga y especialista en seguridad alimentaria, Alina Rondini, subraya la importancia de la prevención, especialmente en el entorno familiar. “Argentina es el país con mayor cantidad de casos de síndrome urémico hemolítico en niños menores de 5 años”, advierte Rondini, destacando que aunque la noticia es dura, la clave está en que la enfermedad “se puede prevenir”. Este llamado a la acción se basa en el legado del Dr. Carlos Gianantonio, pediatra pionero en la investigación de esta patología en el país, cuyo trabajo sentó las bases para entender y combatir este mal.

El SUH es una afección compleja causada por una cepa particular de la bacteria Escherichia coli, que produce toxinas muy peligrosas. Rondini explica su nombre para entender su impacto: “se llama síndrome porque es la suma de síntomas y de signos, urémico porque afecta el riñón y puede llegar a una falla renal grave, y hemolítico porque produce un daño en la sangre”. Los primeros síntomas suelen ser una gastroenteritis que evoluciona a diarrea con sangre y, en los casos más severos, una disminución drástica de la orina, señal de un daño renal agudo que puede dejar secuelas de por vida o incluso ser fatal.

Uno de los mayores obstáculos para su prevención es el mito de que el SUH es simplemente “el mal de la carne cruda”. Rondini es enfática en desmentir esta idea simplista: “la carne es una de las vías de transmisión, pero no es la única”. El verdadero peligro en la carne no reside en un bife jugoso, sino en la carne molida. La bacteria habita en la superficie de la carne y, durante el proceso de molienda, se distribuye por toda la masa. Por ello, alimentos como hamburguesas, albóndigas o rellenos de empanadas deben cocinarse completamente hasta que no queden jugos rosados en su interior, asegurando que se superen los 72°C.

La prevención va mucho más allá de la parrilla. La transmisión fecal-oral es una de las vías más importantes y a menudo subestimada. Los adultos pueden ser portadores asintomáticos de la bacteria y transmitirla sin saberlo. “Si vamos al baño y no nos lavamos bien las manos, con esas manos preparamos mamadera, preparamos la comida, tocamos el chupete… puede transmitirse”, ejemplifica la especialista. Otros focos de riesgo incluyen el consumo de frutas y verduras mal lavadas y el bañarse en aguas recreativas contaminadas, como ríos o piletas sin el tratamiento adecuado.

La estrategia de prevención se basa en cuatro pilares fundamentales y cotidianos. Primero, la cocción completa de las carnes, especialmente las molidas. Segundo, y quizás el más crucial, un riguroso lavado de manos con agua y jabón después de ir al baño, cambiar pañales y antes de manipular alimentos. Tercero, lavar y desinfectar cuidadosamente las frutas y verduras que se consumen crudas. Finalmente, evitar la contaminación cruzada, utilizando tablas y utensilios diferentes para alimentos crudos y cocidos. Es un error común creer que el limón cocina la carne; “lo que cocina es la cocción”, sentencia Rondini.

En conclusión, la lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico no requiere de tecnologías complejas, sino de la incorporación de hábitos sencillos y conscientes en nuestra rutina diaria. La información es la principal herramienta para desterrar mitos y adoptar las prácticas correctas que protegen la salud de los más vulnerables. Como resume Alina Rondini, la prevención es un acto de responsabilidad y cuidado al alcance de todos, ya que “los consejos son muy cotidianos”. El lavado de manos, la cocción adecuada y la higiene en la cocina son gestos simples que, literalmente, salvan vidas.

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