Discípulos y Misioneros de Jesús

miércoles, 26 de septiembre de 2018
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26/09/18 – Desde el Evangelio del día, Jesús nos invita a emprender la marcha misionera, con lo que somos y lo que tenemos, sin nada pero revestidos de su presencia.  Él viene con nosotros.

Catequesis en un minuto

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades.
Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: “No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno.
Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir.
Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”.
Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.

Lc  9,1-6

El discípulo está llamado a conocer y vivir la Palabra, preguntándose qué haría Jesús o cómo lo haría Jesús. No se limita sólo a conocer sobre Dios, sino que encarna y vive los auténticos valores que propone el Señor en la vida evangélica.

El discípulo es un instrumento dócil a la vida del Espíritu, se deja inundar por la gracia del que nos habita interiormente, se deja guiar por Jesús, se deja moldear por el Espíritu, como el alfarero va moldeando la vasija de barro. El misionero tiene a María como modelo. La Madre del resucitado es también Madre del Espíritu. Es para él modelo de servicio, desprendimiento, docilidad, compromiso peregrino y misionero.

Catequesis completa