“El género apocalíptico es una continuidad del profético”, indicó la hermana María de la Paz Carbonari

jueves, 9 de enero de 2020
image_pdfimage_print

09/01/2020 – La hermana María de la Paz Carbonari, de las Pías Discípulas del Divino Maestro, comenzó a trabajar explicando las características del libro del Apocalipsis, escrito por la comunidad joánica. “El género literario apocalíptico nace en continuidad con la profecía, como anuncio de una buena noticia de parte de Dios, pero presenta características literarias propias y diferentes. Al originarse en un ambiente de persecución y hostilidad, el mensaje no es tan explícito como la profecía. Se presenta como revelación que viene a descubrir cosas que estaban ocultas, o que no son de fácil observación. La palabra apocalipsis significa literalmente ´correr el velo`, revelar, descubrir algo que estaba oculto. En un contexto conflictivo y de opresión por parte de los poderosos, los pobres redescubren que Dios no abandona a su pueblo y que pese a las dificultades del presente, hay una buena noticia”, indicó la hermana Carbonari.

También dijo: “El mensaje es una revelación a un personaje o a un mensajero, que a su vez lo da a conocer a la comunidad. El mensaje se presenta a través de visiones en las cuales el vidente intenta transmitir lo que ha visto, conocido de Dios. El profeta era portavoz de la Palabra de Dios, la comunicaba en forma oral. En el Apocalipsis el autor es un vidente. Dios se le manifestó en visiones y él así lo comunica. La palabra se utiliza para explicar la imagen. Divide la historia en etapas, situando al presente poco antes del fin de los tiempos. Busca echar luz sobre la situación actual que se vive, a partir de una mirada esperanzadora del futuro. Conocer que la historia tiene un final feliz, con el triunfo de Dios, ayuda a sobrellevar las situaciones del presente y evita caer en la desesperanza. Es un mensaje movilizador, de aliento y compromiso. Presenta el día de Yavé como un acontecimiento inminente. Para ello se vale de dos recursos. En primer lugar, le adjudica la obra a un personaje conocido, Juan, que es respetado por la comunidad. Este recurso, llamado pseudónima, era común en la antigüedad, y ayudaba a considerar importante el texto en cuestión. Además ubica los acontecimientos que muestra en un período alejado del tiempo presente. Presentando los hechos como antiguos lo que hace es inducir a que el presente ya está cerca del fin. De esta manera el destinatario del mensaje encuentra razones para la esperanza y el sostenimiento de la fe. Construye el mensaje a partir de visiones y símbolos. El lenguaje simbólico necesita una interpretación y utiliza expresiones e imágenes fuera de lo común. Los números y sus combinaciones tienen también significado simbólico”.

La religiosa paulina agregó que “el género literario apocalíptico es rico en expresiones simbólicas y en imágenes. Utiliza un lenguaje cifrado para comunicar su mensaje. Muchas veces recurre a visiones para expresar lo que el autor quiere transmitir. La utilización de todos estos recursos facilita que los escritos apocalípticos se interpreten de manera fantástica o motiven mensajes alejados de la historia y de las realidades humanas. Nada más lejos del interés real de los autores apocalípticos, quienes escribían con una conciencia muy clara de la situación histórica que estaban viviendo y buscaban dar un mensaje de esperanza para el momento que se vivía. El lenguaje cifrado que utilizan estos escritos permite entender el mensaje si uno conoce o tiene algunas claves para entender el código en el cual fue escrito”.

“Un símbolo es una clave para leer la realidad de otra manera. Revela una dimensión más profunda que el ojo por sí mismo no ve. Símbolo proviene de sim-ballo, juntar, asociar. Su opuesto es dia-ballo, separar. Un símbolo junta dos elementos distantes entre sí, que a través de esta conjunción se recuerdan e iluminan mutuamente. Por ejemplo, el Apocalipsis evoca la imagen del Cordero, con la persona de Jesús. Al decir Cordero, ya no piensa en el animal, sino en Jesús. Pero también se piensa en el Éxodo ya que la imagen evoca al cordero pascual, inmolado la víspera de la salida de Egipto”, indicó.

“Las imágenes son figuras visuales que el autor utiliza en numerosas ocasiones. Pueden ser imágenes de la naturaleza, o escenas del Antiguo Testamento, o descripciones de personajes o situaciones. Son un recurso que aporta vivacidad y colorido al texto y estimula la imaginación del lector. Los símbolos transmiten un significado que va más allá del objeto que representan. Tienen un significado oculto que frecuentemente está relacionado con la época y contexto histórico en que es utilizado, y por lo tanto puede cambiar”, expresó la hermana Paz.