miércoles, 7 de noviembre de 2018

¿Qué tiene que tener en cuenta un predicador para que el mensaje llegue al corazón de los que lo escuchan? – Padre Javier Soteras

miércoles, 7 de noviembre de 2018
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07/11/2018 – El Padre Javier Soteras, director de Radio María Argentina, en torno a la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, comenzó explicando lo que significa la homilía y qué hay que tener en cuenta para transmitir con fervor la Palabra de Dios. “La homilía es una reflexión que hace el sacerdote en torno a los textos evangélicos, buscando la acompañar, sostener, y guiar la vida de Dios en la comunidad y la Palabra de Dios que esclarece esa vida en el proceso comunitario”, indicó.

¿Qué tiene que tener en cuenta el Pastor para hacer la homilía?

Expresó que “En clave de discernimiento, el pastor tiene que rezar con la vida y el acontecer de la historia, donde Dios sí está presente, poner entre claros y oscuros lo que de Dios es presente en la historia y definir lo que no es de Dios, porque se espera que la homilía tenga un aterrizaje sobre la vida de las personas, y hay que hacerlo desde un lugar inspirado en la Palabra de Dios y en actitud orante”.

Renovemos nuestra confianza en la predicación, que se funda en la convicción de que es Dios quien quiere llegar a los demás a través del predicador y de que Él despliega su poder a través de la palabra humana. San Pablo habla con fuerza sobre la necesidad de predicar, porque el Señor ha querido llegar a los demás también mediante nuestra palabra (cf. Rm 10,14-17). Con la palabra, nuestro Señor se ganó el corazón de la gente. (E.G. 136)

“No es solamente importante preparar la homilía, hacerla con dedicación, sino que hay que orar mientras se piensa la homilía. Cuando uno en la oración previa a la eucaristía pide que el Espíritu Santo se derrame en toda la asamblea y se concentre en ese momento, los frutos son totalmente distintos, el que actúa es el Espíritu Santo”, señaló.

“Es Jesús, en el Espíritu, el que regala la gracia para que sea Él el que se haga presente en el corazón de las personas”, indicó.

El que predica debe reconocer el corazón de su comunidad para buscar dónde está vivo y ardiente el deseo de Dios, y también dónde ese diálogo, que era amoroso, fue sofocado o no pudo dar fruto. La homilía no puede ser un espectáculo entretenido, no responde a la lógica de los recursos mediáticos, pero debe darle el fervor y el sentido a la celebración. (E. G. 137-138)

En este sentido, el Padre Javier recordó la imagen de María que presentó tiempo atrás el Papa Francisco y dijo que “La imagen de la Virgen escuchando el latir del corazón de Jesús y de su Pueblo, donde Jesús está, nos habla de que el Pastor tiene que tener la habilidad de tener puesto el oído donde el Pueblo está, y también donde esa relación haya sufrido algún deterioro”. Y agregó que “El Pastor tiene que buscar la manera de entrar a ese lugar donde la Palabra de Dios haya sido sofocada, y desde ese lugar de pastoreo echar al lobo y hacerse presente como buen pastor, para que las ovejas sientan la frescura del Evangelio de Jesús en su alma y puedan gustar interiormente la presencia del Señor”.

Finalmente, subrayó que “Hay que saber estar, permanecer en el Señor, ese da muchos frutos, dice la Palabra en Juan. No se puede permanecer en Jesús sin orar y no se puede orar sin orar desde la vida. Con Jesús no podemos conversar de bueyes perdidos, lo que se juega en la oración es el corazón, lo que hay en el corazón, mi vida atravesada, mis posibilidades y mis límites”. “Cuando uno pone en el comienzo del día la oración con la vida en el Señor, la vida se hace un hecho de oración”, concluyó el Padre Javier Soteras.