06/01/2026 – En el corazón de Cosquín, frente a la emblemática Plaza Próspero Molina, hay un espacio que cada enero vuelve a latir con fuerza propia: el Viejo Patio. Ubicado en el patio de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, este lugar combina historia, fe, cultura y compromiso comunitario, y se ha convertido en un punto de encuentro imprescindible durante el Festival Nacional de Folklore.
El padre Carlos Joaquín, párroco de Cosquín, explica que el Viejo Patio abrió sus puertas este último fin de semana, en sintonía con el Pre Cosquín, cuando la ciudad comienza a llenarse de músicos, bailarines y visitantes de todo el país, reflejando el clima previo al festival, que este año celebra sus 66 ediciones.
La historia del festival está profundamente ligada a la comunidad parroquial. Nació como una respuesta creativa y solidaria frente a una crisis económica que atravesó la ciudad, y desde entonces marcó para siempre la identidad coscoína. “El festival para Cosquín es como una marca registrada que lo ha sellado a fuego”, afirma el padre Carlos, destacando cómo la ciudad se convirtió en un lugar de convocatoria, alegría y encuentro.
En ese mismo espíritu nació, hace 25 años, el «Viejo Patio» como un espacio de comidas. Inicialmente fue una alternativa para que familias humildes pudieran producir y vender alimentos durante el verano. Con el tiempo, el proyecto fue creciendo y tomando la forma actual, siempre bajo la coordinación de Cáritas Cosquín. Hoy participan familias e instituciones que presentan proyectos productivos y destinan lo recaudado a mejorar sus viviendas, equiparse para trabajar o salir adelante tras situaciones difíciles.
Más que un espacio gastronómico, es una experiencia comunitaria. Cada noche, puesteros y voluntarios se reúnen para compartir un momento de oración y reflexión, fortaleciendo valores como el trabajo, la solidaridad y el sueño compartido. El clima que se vive allí es distinto al bullicio de la calle: “Este es un espacio terapéutico, porque la gente se sana encontrándose, reencontrándose”, resume el padre Carlos.
Abierto todas las noches de enero desde las 20.30 horas, el Viejo Patio invita a sentarse, compartir una mesa y ser parte de una comunidad viva, donde la música, la comida y la fraternidad se entrelazan para dar sentido pleno a la fiesta coscoína.
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