Huérfanos de adultez

jueves, 27 de mayo de 2021
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27/05/2021 – El padre Fernando Cervera SJ nos acompañó, como cada semana, en el espacio “Sociedad adictiva y mundo espiritual”. En esta oportunidad habló de la dificultad de conexión entre padres e hijos, o entre adultos y menores, y que llegan a afectar su vida.

“El que está huérfano de adultez está preso del consumo. Para hacer un filtro se necesita ser adulto. Se trata de promover la vida y la salud. Sabemos que estamos fortaleciendo a quienes están con nosotros, para que ciertas cuestiones no los afecten”, comenzó diciendo el padre Cervera.

“Ser padre no nos da la garantía de una conexión con los hijos, sino que la da el interés. La pregunta es si realmente estos hijos despiertan mi interés. El amor por los hijos cambia en parte nuestra manera de pensar, pero no todo; nuestro mundo afectivo se reacomoda, pero no del todo. Si no trabajamos un modo de enfocar, de ver, de sentir y dejar que el otro entre en nuestro interior,  siempre tendremos dificultades”.

“Hoy vemos diferencias entre padres e hijos y que no hay conexión. ¿A qué se debe esta desconexión y qué produce la orfandad de alguien que necesita que se lo cuide y contenga? Hay dificultad en conectar y que se despierte interés por el otro.Esto se aprende en la escuela del propio hogar”.

“Si no resuelvo lo que tengo en mi interior con respecto al vínculo con mis mayores me va a costar vivirlo con mis hijos o quienes dependen de mí como adulto. Lo que fuimos como hijos es la escuela básica para ser padres”.

“Vivimos en un mundo tan conectado hacia afuera, pero no necesariamente conectados desde dentro, en una conexión que la da el amor. La conexión hace que cuando nos equivoquemos podamos revertir y volver a intentar”.

El padre Fernando Cervera es sacerdote jesuita y nos acompaña cada jueves en este espacio

“Estas cuestiones no son sólo psicológicas sino espirituales porque el rol de madre o padre debe ser vivido como una vocación y necesitan ser trabajadas. No contamos más que nuestras propias fuerzas afectivas y espirituales, si no las trabajamos no podemos dar todo por supuesto”.

“Debemos despertar e intentar en lo que podemos, porque el amor no es un torrente emocional, debe ser pensado, para que no sea una ceguera infecunda. No temas a pensar, a discernir, porque es una herramienta fundamental para el amor, con la ayuda que necesitemos. Nuestro lugar de adultos y padres es un trabajo espiritual”.

Podés escuchar el programa completo junto al padre Fernando Cervera en el audio al inicio de esta nota y compartirlo en tus redes sociales