La esperanza de la paz

martes, 31 de octubre de 2023
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27/10/2023 – El padre Javier Soteras, director de Radio María TV, y el rabino Marcelo Polakoff, referente de la comunidad judía de Córdoba, hablaron de la Paz como un valor fundamental para estos tiempos. El texto sagrado fue del libro de Isaías en el capítulo 2, versículo 4: “El Señor será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra”. Polakoff compartió sobre su encuentro en Roma con el papa Francisco con motivo de la iniciativa del Congreso Judío Mundial que decidió inaugurar su oficina en el Vaticano. “Le entregamos el documento “Nuestro vínculo” que lo soñamos junto a Claudio Epelman, el responsable del diálogo interreligioso de nuestro congreso. Desde noviembre pasado hasta ahora el escrito circuló por las distintas comunidades judías. En ese periplo fue corregido y mejorado hasta alcanzar su redacción final tornándose en una especie de respuesta judía a la declaración católica “Nostra aetate”, presentada en 1965 durante el Concilio Vaticano II y que cambió para siempre el vínculo de la Iglesia Católica con el resto de las religiones, y en especial con la judía”, sostuvo Marcelo.

“El miércoles 18 de octubre, en un precioso atardecer romano, fijamos las mezuzot en las puertas de nuestra flamante sede vaticana junto a Ronald Lauder, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, el embajador de Israel, y distintas autoridades de las comunidades judías y católicas. Se sumaron con mucha calidez al evento nuestro querido cardenal cordobés Ángel Rossi y el cardenal uruguayo Daniel Sturla, con quienes compartimos a posteriori unas ricas pizzas , a un par de cuadras de la Basílica de San Pedro. La mañana del jueves nos llevó hasta la Sala del Tronetto en el Palacio Apostólico Vaticano, donde el papa Francisco nos recibió de muy buen talante. El bastón y su paso lento pero decidido no aminoraron en absoluto su ya tradicional jovialidad a pesar de sus 86 largos año”, agregó.

“El grupo era pequeño, nueve visitantes y después de los cálidos saludos Ronald Lauder le hizo entrega formal de “Kishreinu”, sellando así un capítulo más de los buenos vínculos que venimos fortaleciendo juntos, y que justamente había comenzado en ese mismo ámbito 11 meses atrás. Comentamos la inauguración de la oficina, y cuando el Papa preguntó por la dirección y se dio cuenta de que era en uno de los edificios que pertenecen a la Santa Sede, nos pidió entre risas que fuéramos puntuales con el pago del alquiler. La situación del conflicto en Gaza, como era de esperar, se convirtió en el tema central del encuentro, y obviamente la seriedad y la preocupación genuinas se adueñaron de la escena. Compartimos distintas opiniones acerca de la dificultad de este nuevo conflicto y la novedad de la obscena saña en la matanza y el secuestro de familias enteras, y el papa Francisco nos contó que hacía pocos días había conversado con su amiga Edith Bruck, deportada a Auschwitz a los 13 años. Compungido y triste nos comentó que Edith le había dicho que las imágenes de lo sucedido en los poblados del sur de Israel la retrotraían a la misma crueldad que había atravesado en su infancia y que, a pesar de su voluntad de pontífice para intervenir de algún modo en este nuevo estallido de violencia, era evidente que cuando uno de los participantes es un grupo netamente terrorista se reducen al mínimo las posibilidades de cualquier tipo de diálogo”, dijo el rabino de la comunidad de Córdoba.

“Ronald Lauder le pidió que hiciera escuchar su voz pidiendo por la liberación de los rehenes, algo que ya había señalado al principio de esta nueva guerra, pero que repitió este último miércoles durante la tradicional audiencia general pública matutina, insistiendo también en su preocupación por todos los temas humanitarios que rodean a este conflicto bélico. Ya nos estábamos despidiendo y se le cayó el bastón. Cuando se lo levanté le deseé “refuá shleimá” para su rodilla, pidiéndole a Dios que le otorgue curación completa, mientras se cerraba la puerta y el Papa se quedaba charlando unos minutos más a solas con su amigo Claudio. Entonces, en ese preciso instante, se me apareció la imagen de la colocación de las mezuzot que habíamos hecho tan solo unas horas antes sobre las puertas de la nueva oficina. Todo giraba alrededor de eso. De aperturas y de cierres. De sabernos bisagras, con la posibilidad de aislarnos o de conectarnos. Es casi una cuestión de ecuaciones. Mientras más insistamos en la imperiosa necesidad de seguir abriendo puertas de diálogo, habrá más esperanza. Mientras más promovamos la apertura de espacios de convivencia, indudablemente se reducirán cada vez más los espacios de violencia. Mientras más fijemos en nuestros hogares, nuestras culturas y nuestras religiones textos sagrados que nos impulsen a acercarnos al prójimo, más nos alejaremos del riesgo de que esos mismos textos puedan ser tomados como rehenes de lecturas fanáticas y fundamentalistas”, indicó Polakoff.

También en el espacio se habló de lo ocurrido a principios de mes con la premisa “No importemos conflictos, exportemos fraternidad”, donde representantes de los credos se reunieron en la catedral de Córdoba, para rezar la oración interreligiosa “Juntos por la Paz”. Organizado por el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz), el encuentro permitió elevar una oración a Dios por la paz en el mundo, en particular en Medio Oriente, ante la nueva escalada del conflicto palestino-israelí. Estuvieron presentes, además de los líderes religiosos, autoridades del Gobierno provincial y municipal, y legisladores de la provincia de Córdoba. Participaron el padreSoteras por la Iglesia Católica; el rabino Polakoff por la comunicad judía; el imán Jihad Sleiman por la comunidad musulmana; Juan Carlos Nieto por la comunidad Bahaí; y el padre Nahabet Karapetyan por la Iglesia Armenia. Los referentes religiosos compartieron una lectura de sus libros sagrados en el idioma original, con la respectiva traducción al español, y sumaron un mensaje para expresar el deseo de paz en el mundo y de consuelo para las víctimas, especialmente en los territorios en conflicto. Los líderes del credo judío y musulmán prendieron un cirio en señal de fraternidad, expresando de ese modo un testimonio de unión y promoviendo la hermandad. La música también se hizo presente, creando un clima de oración y recogimiento, que los presentes acompañaron con un respetuoso silencio.