12/03/2026 – En un tiempo marcado por conflictos, inquietudes y búsquedas profundas del corazón humano, el mensaje de la Virgen María bajo la advocación de la Reina de la Paz vuelve a resonar con fuerza. Para profundizar en este llamado, dialogamos con el padre Gustavo Jamut, colaborador de Medjugorje, quien compartió el sentido espiritual de estos mensajes y su actualidad para el mundo y para el pueblo argentino.
El padre Gustavo subrayó la necesidad urgente de redescubrir la paz como un don de Dios y un camino que se construye interiormente. Según explicó, María se presenta como madre que acompaña a sus hijos en los momentos más difíciles de la historia. En ese sentido recordó que las apariciones comenzaron en un contexto de guerra y sufrimiento, y que su mensaje sigue siendo actual: “Si no hay paz en las familias, no va a haber paz en la sociedad ni en el mundo… es porque no tenemos paz en el corazón”, señaló, destacando que la conversión personal es el punto de partida para toda reconciliación verdadera.
El padre Jamut insistió también en que este camino no es inmediato, sino que requiere reconocer las propias fragilidades y abrirse a la gracia. La oración, el examen de conciencia y la vida sacramental ayudan a sanar el interior. Desde su experiencia acompañando peregrinos, afirmó que la transformación es posible cuando la persona se deja tocar por Dios: “A medida que vamos haciendo este camino de concientización de nuestras faltas y nos abrimos al amor de Dios, va creciendo esta paz en nosotros”, expresó.
Al respecto, también compartió testimonios concretos de conversiones vividas en peregrinaciones, donde muchas personas redescubren la fe después de años alejadas. Para él, estos frutos muestran que el mensaje de María no trae nada nuevo, sino que recuerda el Evangelio y la llamada permanente a la santidad.
Al dirigirse especialmente a los argentinos, invitó a abrir el corazón a la bendición de Dios y a vivir la fe en lo cotidiano, incluso en medio de las dificultades. En ese sentido afirmó: “Cuando logramos abrir las puertas del corazón, los conflictos de la vida cotidiana los vamos redimensionando, porque estamos en un combate espiritual y necesitamos la oración, la Eucaristía y el rosario”.
Así, el mensaje de la Reina de la Paz se presenta hoy como una invitación concreta a la conversión personal, a la reconciliación en las familias y a la construcción de una paz verdadera que nace del encuentro con Dios.
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