Perdonar, un camino hacia la paz espiritual

viernes, 11 de febrero de 2022
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11/02/2022 – Esta semana junto a María Cecilia Jaurrieta, de la Orden Franciscana Seglar, hablamos acerca del perdón como camino hacia la paz.

“Yo diría que, de todas las cosas que nos atraviesan en la vida, el poder perdonar es el 80% del contenido de la paz espiritual. Entonces vamos a hablar de eso y vamos a hablar también de la corrección fraterna desde el pastoreo”, comenzó diciendo María Cecilia.

“El perdón es una decisión de la voluntad. Perdonar no es olvidar. Es el esfuerzo que hacemos por arrancarnos del corazón el rencor, el resentimiento por el daño que otro nos hizo”.

“Jesús es el Maestro que exige de sus seguidores el perdón, inclusive de los enemigos. Jesús nos habla de perdonar setenta veces siete, es decir siempre. De poner la otra mejilla. Quizás la clave para aprender a perdonar sean sus palabras en la Cruz: “Padre perdónalos, no saben lo que hacen”. Si nos apropiáramos de esas expresiones nos sería mas fácil perdonar porque muchas veces nos ofenden sin saber exactamente el mal que nos hacen. Del mismo modo, nosotros somos capaces de ofender a los demás. Y si nos reconociéramos en nuestra fragilidad ese perdón seria más fácil de dar”.

Perdonar de corazón y plenamente

San Francisco en su explicación del Padrenuestro dice: “Perdónanos nuestras deudas por tu inefable misericordia, por la virtud de la Pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la Beatísima Virgen María y de todos los elegidos. Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y lo que no perdonamos, plenamente haz tú, Señor, que plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y a favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie mal por mal para que procuremos ser en ti útiles en todo”.

“Debemos considerar que muchas veces es imposible relacionarnos con la persona que nos hizo una ofensa grave por ejemplo, violencia, abuso, descalificaciones. En esos casos debemos recordar que a la primera persona que debemos amar y cuidar es a nosotros mismos. Si bien no podrá darse contacto físico con el agresor, eso no nos exime de perdonar desde el corazón el agravio y rezar por él”.

“La corrección fraterna nos vuelve al texto de Ezequiel, 3, 16-21, en que Dios instruye al profeta sobre como debe responsabilizarse de las transgresiones de los que obran mal y Francisco de Asís interpreta este texto planteándole a un teólogo dominico de su tiempo que la mejor corrección es la conducta íntegra. Los pastores son los que como el centinela deben velar no solo por cada persona en forma individual sino por el conjunto del rebaño puesto a su cuidado”.

Ángela Salawa, la santidad desde el perdón

“La beata Angela Salawa, terciaria franciscana, se santificó como empleada doméstica en su Polonia natal. Trabajó desde muy joven en casas de familia en Cracovia. Su hermana Teresa fue para ella un modelo de vida cristiana y su temprana muerte la llevó a querer imitarla. Ángela hizo un itinerario que la llevo a modificar muchos aspectos de su conducta que no se ajustaban a su vocación cristiana. Y tuvo, como todos, muchas experiencias de incomprensión por parte de gente que sin conocerla en su interioridad la juzgaba”.

Uno de esas “pruebas” fue la negativa de su confesor, un sacerdote redentorista a querer confesarla, lo que significó una verdadera humillación que Ángela sobrellevó con su perdón. Ese sacerdote, que se había dejado influenciar por habladurías, años después le pidió perdón.