A 11 años de Laudato si’: ¿Estás, con tu familia, cuidando la casa común?

viernes, 29 de mayo de 2026

29/05/2026 – A once años de la publicación de la encíclica Laudato si’, el mensaje del papa Francisco sobre el cuidado de la creación sigue interpelando a millones de personas en todo el mundo. En este aniversario, la Iglesia vuelve a poner el foco en el papel fundamental de las familias como ámbito privilegiado para transmitir valores, construir vínculos sanos y asumir el compromiso de cuidar la Casa Común.

Con ese objetivo, los Dicasterios para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y para los Laicos, la Familia y la Vida publicaron el documento La ecología integral en la vida de la familia, una guía práctica que busca ayudar a los hogares a llevar a la vida concreta las enseñanzas de Laudato si’.

Sobre esta propuesta reflexionó Jenny Escobar Salgado, comunicadora social ecuatoriana, esposa, madre e integrante del movimiento de espiritualidad inspirado en la encíclica de Francisco. Durante la entrevista destacó que este material constituye una herramienta concreta para transformar los principios de la ecología integral en acciones cotidianas.

“Lo hermoso de todo esto es cómo la Iglesia va proponiendo siempre novedades. Primero conocimos Laudato si’, después Fratelli Tutti y ahora aparece esta herramienta preciosa que son fundamentos acompañados de fichas prácticas que podemos compartir en las escuelas, en los colegios, en la casa y con nuestros hijos. Son actividades muy concretas sobre lo que realmente podemos hacer para generar este cambio integral que el mundo nos está exigiendo”, explicó.

Escobar recordó que su compromiso con la propuesta ecológica de la Iglesia comenzó años atrás y que, a partir de esa experiencia, fue descubriendo una creciente red de personas comprometidas con el cuidado de la creación. Relató historias de vecinos que reciclan residuos, familias que reducen el desperdicio y comunidades parroquiales que impulsan iniciativas ambientales como expresión de la fe.

Para ella, uno de los mayores aportes del documento es que invita a pasar de la reflexión a la acción concreta. “Ya no se trata solamente de saber que algo está mal. El papa Francisco nos decía que es necesario que cambie nuestra cultura y nuestra actitud. Este documento nos ayuda justamente a entender que sí podemos vivir esa conversión ecológica. No es sencillo porque implica decisiones cotidianas, pero es necesario e imprescindible en este tiempo volver a las pequeñas cosas y a las conexiones verdaderas”, señaló.

La comunicadora destacó especialmente el rol de los niños en este proceso. Según explicó, muchas veces son ellos quienes plantean preguntas profundas que ayudan a los adultos a revisar hábitos y comportamientos. Como ejemplo compartió una experiencia vivida con uno de sus hijos.

“Mi hijo volvió de la escuela muy preocupado porque durante una celebración habían quedado residuos y elementos contaminantes en el patio. Me preguntó por qué sucedían esas cosas si desde pequeños les enseñan a cuidar el ambiente. Esa inquietud abrió un diálogo muy lindo con la escuela, que comenzó a pensar nuevas formas de celebrar sin contaminar. Ahí uno descubre que los niños tienen naturalmente esa sensibilidad por lo bueno, por lo bello y por el cuidado de la creación. Lo importante es no apagar ese fuego y acompañarlo”, relató.

Uno de los aspectos que más valora de la guía es la estructura pedagógica de sus contenidos. Cada ficha ofrece una explicación del tema, una profundización conceptual, preguntas para la reflexión familiar y una serie de propuestas prácticas para llevar adelante en la vida diaria.

“Me encontré con preguntas que realmente me cuestionaron. Porque una cosa es conocer Laudato si’ y otra muy distinta preguntarse qué estoy haciendo cada día para vivirla en mi familia, con mis hijos y con mi esposo. Ahí aparece el verdadero desafío. No se trata de imponer ideas, sino de motivar, de dar ejemplo y de construir juntos nuevos hábitos”, sostuvo.

Entre las propuestas que ofrece el documento aparecen acciones sencillas pero significativas: evitar el desperdicio de alimentos, reducir el consumo innecesario de energía, enseñar a los niños a respetar a los animales, reciclar residuos y valorar los recursos naturales.

“Son cosas muy simples, pero que tienen un enorme valor educativo. Cuando enseñamos a apagar una luz que no estamos usando o a no desperdiciar comida, no estamos solamente ahorrando recursos. Estamos formando una conciencia de respeto por la creación y también por las personas que no tienen acceso a esos bienes básicos. Estamos enseñando solidaridad y responsabilidad”, afirmó.

Durante la conversación, Escobar insistió en que la crisis ambiental no puede separarse de la crisis de las relaciones humanas. Citando la encíclica de Francisco, recordó que la degradación de la naturaleza está profundamente vinculada a la manera en que las personas se relacionan entre sí y con Dios.

“No podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza si antes no sanamos nuestras relaciones humanas fundamentales. Lo que hacemos dentro de nuestras familias tiene consecuencias fuera de ellas. Por eso la ecología integral no se limita al ambiente; incluye la manera en que vivimos, cómo nos vinculamos, cómo nos reconciliamos y cómo construimos comunidad”, explicó.

A once años de Laudato si’, el mensaje sigue vigente: el cuidado de la creación no es una tarea reservada para especialistas ni organizaciones ambientales. Es una vocación que comienza en cada hogar, en los pequeños gestos cotidianos y en la educación de las nuevas generaciones. Como concluye Jenny Escobar, la conversión ecológica “comienza cuando volvemos a conectar con Dios, con los demás y con la creación desde el corazón de la familia”.