13/05/2026 – Argentina ha dado un paso trascendental en su política sanitaria con la implementación de la Resolución 536/2026 del Ministerio de Salud, la cual prohíbe explícitamente la exigencia de donantes para acceder a cirugías o tratamientos médicos. Esta medida busca desarticular el histórico modelo de «reposición», donde el entorno del paciente cargaba con la responsabilidad de conseguir la sangre, para transitar hacia un sistema de donación voluntaria, altruista y habitual.
Para profundizar en este cambio de paradigma, conversamos con el Dr. Fabián Romano, médico hematólogo y presidente del Consorcio de Médicos Católicos.
Un cambio hacia la seguridad y la humanidad
El Dr. Romano aclara que, si bien la normativa parece una novedad radical para la prensa, en realidad viene a «articular y a afianzar los cambios necesarios para las épocas actuales» , ya que la medicina transfusional es una especialidad dinámica que requiere innovaciones constantes. El núcleo de la reforma es el paso del compromiso por necesidad al compromiso por solidaridad.
El doctor explica el objetivo de la norma: «Lo que quiere esta normativa tan tan bien explicada es contribuir a promover la donación de sangre y que la donación de sangre sea un acto humano y un acto voluntario y repetido, que no sea un acto de reposición como lo venimos teniendo hace muchísimos años».
Esta transición no es solo una cuestión ética, sino de seguridad transfusional. Romano sostiene que la sangre es mucho más segura cuando proviene de un donante voluntario que sabe que no está en riesgo y, por ende, no va a contagiar. Al eliminar la presión del sistema de reposición —donde un familiar podría omitir información por la urgencia de una cirugía — se garantiza un producto biológico de mayor calidad.
Derribando mitos y miedos
Uno de los grandes desafíos para que este sistema funcione es la educación. El Dr. Romano señala que la sangre siempre ha estado rodeada de «mitos» y una carga «mágica».
Para fomentar la donación, es vital que los centros de extracción sean lugares agradables, preferentemente fuera del área de internación para evitar el «olor a hospital» que puede causar aprensión.
Sobre el impacto físico en el donante, el especialista es tajante al desmitificar temores comunes:
Requisitos y la importancia del donante habitual
La nueva normativa también ajusta los tiempos para cuidar la salud de quien dona. Los varones pueden donar cada 8 semanas (hasta 4 veces al año), mientras que las mujeres cada 12 semanas (hasta 3 veces al año). Los requisitos básicos incluyen tener entre 16 y 65 años y gozar de buena salud.
Un punto crucial que destaca el Dr. Romano es la honestidad en la entrevista previa para evitar el «periodo de ventana».
Si una persona ha tenido conductas de riesgo, es preferible que sea «diferida» (postergada) en lugar de poner en riesgo al receptor.
Finalmente, el doctor brinda una recomendación práctica esencial que suele confundirse con los análisis clínicos tradicionales: «Algo que no dijimos, dije que es fundamental, estar desayunado… confundimos la extracción de sangre para un examen de laboratorio como la extracción de sangre para una donación».
Con este nuevo esquema, Argentina aspira a que sus bancos de sangre estén siempre llenos gracias a ciudadanos que donen «para el que la necesite» , convirtiendo la donación en un hábito familiar y una base de la educación social.