Las emociones como faros: qué necesidades profundas revelan

martes, 26 de mayo de 2026

26/05/2026 – En un nuevo encuentro de “Buscadores de Sentido”, la psicóloga y logoterapeuta Patricia Farías invitó a mirar las emociones no como algo aislado, sino como señales que revelan necesidades humanas profundas: amor, pertenencia, valoración, autonomía y trascendencia.

“Estoy bien”. Muchas veces respondemos automáticamente así cuando alguien nos pregunta cómo estamos. Pero detrás de esa frase pueden esconderse emociones no reconocidas, necesidades no expresadas y heridas que buscan ser escuchadas.

En el ciclo “Buscadores de Sentido”, la psicóloga y logoterapeuta Patricia Farías propuso mirar las emociones como “faros” que iluminan aquello que sucede en lo profundo del corazón. “Las emociones no están porque sí. Reflejan algo de fondo”, explicó.

Según señaló, detrás del enojo, la tristeza o la frustración suele haber necesidades humanas básicas que necesitan ser reconocidas: sentirnos amados, pertenecer, ser valorados, ejercer nuestra autonomía o conectar con un sentido trascendente.

“Muchas veces el problema no es la emoción en sí, sino que no descubrimos qué necesidad está mostrando”, expresó.

El camino hacia la necesidad

Farías explicó que el autoconocimiento implica aprender a traducir las emociones en necesidades concretas. Por ejemplo, detrás del enojo puede haber necesidad de reconocimiento; detrás de la tristeza, deseo de pertenencia; detrás de la frustración, una autoestima herida.

También advirtió que, cuando estas necesidades no son reconocidas sanamente, solemos compensarlas en lugares equivocados: la aprobación constante, el consumo, las redes sociales o la búsqueda permanente de reconocimiento externo.

“Puedo tener miles de amigos en redes y, sin embargo, sentirme profundamente solo”, señaló.

La especialista destacó que nadie puede hacerse completamente cargo de llenar nuestras necesidades interiores: “Es una responsabilidad existencial personal”. Sin embargo, aclaró que esto no significa autosuficiencia, sino asumir un rol activo y dejar de vivir únicamente desde el reclamo o la expectativa hacia los demás.

Del reclamo a la esperanza

Uno de los puntos centrales de la charla fue la diferencia entre vivir desde la queja o desde el protagonismo de la propia vida.

Farías sostuvo que muchas veces el sufrimiento aparece porque esperamos que los demás adivinen lo que necesitamos. Por eso insistió en la importancia de expresar lo que sentimos, aprender a comunicarlo y generar vínculos más auténticos.

“Las necesidades tienen que ser reconocidas, asumidas y satisfechas de manera sana”, afirmó.

En este camino, destacó el valor de la esperanza como motor interior. La logoterapia —explicó— invita a no quedar atrapados en el pasado ni en la frustración, sino a mirar hacia adelante con sentido.