Inflación en baja, pobreza en alza: el contraste social que dejó 2025

miércoles, 7 de enero de 2026

07/01/2026 – El año 2025 cerró con una señal económica ambivalente para la Argentina. Según los datos del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas, la inflación de diciembre fue del 2,26%, una cifra que consolidó la tendencia de los meses previos. Con este registro, el promedio mensual del año se ubicó en un 2,3%, permitiendo que la inflación anual finalizara en un 31,4%. Si bien este número representa una desaceleración notable frente al 117,8% de 2024 y al 211,4% de 2023, la mejora en los indicadores macroeconómicos no parece haber impactado en el bienestar cotidiano de la población.

Este fenómeno de precios más estables pero consumo deprimido fue el punto de partida de ésta nota: «¿Por qué el consumo está deprimido siendo que hay un retroceso en el aumento de los precios? ¿tiene que ver con los salarios que están rezagados? ¿porque no se mueven?». Esta pregunta refleja la percepción de muchos sectores que, pese a ver menores saltos en las góndolas, experimentan una pérdida constante de su poder adquisitivo.

Vanesa Ruiz, Gerente del Centro de Almaceneros de Córdoba, coincidió con este diagnóstico y señaló que la calma en los precios no es suficiente para recomponer los hogares. «Los salarios a lo largo de todo este año han sufrido pérdidas significativas. Para quienes trabajan en blanco, las paritarias de entre el 1% y el 1,5% fueron insuficientes, y queda el otro 50% de la Argentina que trabaja en la informalidad», explicó Ruiz, subrayando que la falta de ingresos es el principal obstáculo para las familias.

El informe del sector destaca que el rubro de alimentos, lejos de estabilizarse, mostró incrementos preocupantes en productos esenciales durante el último trimestre. La carne vacuna, por ejemplo, registró subas de entre el 32% y el 35% en el tramo final del año, convirtiéndose en un «bien de lujo». Ruiz detalló que esta situación empujó a muchas familias a situaciones extremas: «El 51,1% de las familias suspende alguna ingesta y nos hacen referencia que preferentemente es la cena; eligen merendar más tarde para no cenar porque el bolsillo da para una sola comida al día».

Las cifras de las canastas básicas refuerzan la gravedad del cuadro social. Para no caer en la indigencia, una familia tipo necesitó en diciembre 904.039 pesos solo para alimentarse, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) trepó a 1.674.780 pesos. Estos montos, según el Centro de Almaceneros, dejan a una gran porción de los trabajadores, incluso los registrados, por debajo de la línea de pobreza, especialmente si se considera que el cálculo de la CBT subestima los costos reales de alquiler.

Finalmente, el análisis del 2025 deja un dato crítico sobre el endeudamiento: el 87,7% de las familias utiliza tarjetas de crédito para financiar la compra de comida. Ante este panorama, Ruiz advirtió sobre la urgencia de políticas que atiendan la seguridad alimentaria, especialmente en las infancias, ya que «los nutrientes que falten hoy complican el futuro». El inicio de 2026 se presenta así como un desafío donde la estabilidad de precios ya no es el único objetivo, sino la recuperación de la calidad de vida.

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