11/03/2026 – El próximo jueves 19 de marzo, el tiempo parece detenerse en el corazón del Valle de Punilla, Córdoba. La Capilla Histórica de San José se prepara para vestir sus mejores galas en una nueva edición de su tradicional Fiesta Patronal, una celebración que trasciende lo religioso para convertirse en un verdadero baluarte de la identidad criolla.
Ubicada en un punto estratégico de los antiguos caminos coloniales, a unos 12 kilómetros de Cosquín, Tanti y Santa María de Punilla, esta capilla —declarada Monumento Histórico Nacional— guarda siglos de fe entre sus muros. Según explica Horacio Grigioni, presidente de la Fundación Capilla Histórica San José de Punilla, el origen del templo está ligado estrechamente a la historia de la región: «Esta capilla surge en el casco de una antigua estancia, también llamada San José. Era muy común en estas primeras instancias coloniales la existencia de los oratorios, y su fundador José de Quevedo le dedica el oratorio a su patrón San José. Con el tiempo se convierte luego en la capilla que la amplían los jesuitas».
Una jornada de fe y tradición gaucha
La festividad comenzará a las 11:00 horas con la Santa Misa, que debido a la gran afluencia de fieles suele realizarse en el predio exterior, ya que la capacidad interna del histórico templo es acotada. Tras la celebración litúrgica, el paisaje serrano se inundará con el paso de las agrupaciones gauchas en una procesión que es el alma del evento.Sobre este vínculo indisoluble entre la fe y la tradición ecuestre, Grigioni destaca: «Primero que es un origen criollo rural, la existencia de la capilla misma y su gente se junta para celebrar el día del santo y ahí concurren las agrupaciones gauchas y todas las tradiciones propias y locales de nuestra provincia. Los gauchos acompañan la procesión y luego hacen unos saludos dando unas vueltas por alrededor de la capilla antes de que el santo vuelva a su hogar».
Sabores y leyendas bajo el sol de marzo
Como no puede ser de otra manera, el aroma del asado con cuero será el gran protagonista del almuerzo, acompañado por música en vivo y el colorido de la vestimenta típica. Además del banquete, el entorno invita a descubrir los tesoros artísticos del interior, como sus cuadros de origen cuzqueño y las enigmáticas pinturas aborígenes en los tirantes del techo.La mística también envuelve el lugar a través de relatos populares. Existe la leyenda de un paisano muy devoto que, tras fallecer, sigue custodiando el templo. «Existen esas leyendas… se atribuye a un paisano del lugar muy devoto del santo, que presidía siempre la procesión y bueno, falleció y bueno, queda esa impronta», comenta Grigioni con respeto por el folclore local.
A diferencia de otras fiestas que se trasladan al fin de semana, San José mantiene su fecha inamovible del 19 de marzo, respetando la voluntad de los peregrinos que año tras año acuden puntuales a la cita. Es una oportunidad única para visitar un sitio que habitualmente permanece cerrado por ser propiedad privada, abriendo sus puertas de par en par para celebrar la vida, la historia y la fe.