Los riesgos del consumo excesivo de sal para la salud

lunes, 18 de mayo de 2026

18/05/2026 – La sal, o cloruro de sodio, ha sido históricamente un elemento fundamental para la humanidad, tanto por su capacidad para conservar alimentos como por su aporte al sabor de las comidas. Sin embargo, detrás de ese uso cotidiano se esconde un problema sanitario de enorme magnitud: el consumo excesivo de sodio está directamente relacionado con enfermedades crónicas que afectan a millones de personas en todo el mundo.

En el marco de la reciente Semana Mundial de Sensibilización sobre el Consumo de Sal, especialistas y organizaciones de salud volvieron a insistir en la necesidad de reducir la ingesta diaria de sodio para prevenir hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares, problemas renales y otras patologías cardiovasculares. Según datos internacionales, más de 1.200 millones de personas padecen hipertensión arterial en el mundo, una cifra alarmante que pone en evidencia la importancia de generar hábitos de alimentación más saludables.

Sobre este tema dialogamos con la doctora Roxana Mondino, médica cirujana y cardióloga especializada en hipertensión arterial, quien advirtió que el problema no está en la sal en sí misma, sino en el exceso con que se consume actualmente. “Nuestra población argentina consume entre 10 y 12 gramos de sal por persona por día, y lo recomendado como saludable es consumir hasta 5 gramos. Por lo tanto, ese exceso es lo que termina siendo perjudicial”, explicó.

La especialista remarcó que el sodio cumple funciones naturales dentro del organismo, pero cuando ingresa en cantidades elevadas genera consecuencias graves para la salud. “La sal está compuesta por sodio y el sodio, si bien es un oligoelemento natural en nuestro organismo, cuando ingresa en demasía puede generar efectos perjudiciales. Lo más clásico y conocido es el aumento de la presión arterial, es decir, la hipertensión arterial”, señaló.

Mondino explicó además que la hipertensión no es un problema aislado, sino un factor que incrementa el riesgo de otras enfermedades cardiovasculares de alta complejidad. “Cuando uno padece hipertensión arterial, esta entidad por sí sola aumenta el riesgo de complicaciones como el accidente cerebrovascular, el infarto o la insuficiencia cardíaca, que es la falla en la función de bombeo del corazón”, detalló.

Al profundizar sobre el mecanismo biológico que relaciona el sodio con la hipertensión, la cardióloga sostuvo que existen múltiples factores involucrados, aunque uno de los más importantes es la capacidad del organismo de retener sodio en exceso. “Cuando tenemos una mayor reabsorción de sodio, este sodio que generalmente ingresa de manera exógena a través del consumo de sal produce alteraciones que terminan favoreciendo el aumento de la presión arterial”, indicó.

La médica también insistió en que muchas veces el consumo excesivo de sodio ocurre sin que las personas lo adviertan, ya que gran parte de la sal que ingerimos no proviene del salero, sino de alimentos industrializados y ultraprocesados. Por eso, subrayó la necesidad de prestar atención a las etiquetas nutricionales y adoptar hábitos alimentarios más conscientes.

En este contexto, la Semana Mundial de Sensibilización sobre el Consumo de Sal busca justamente promover pequeños cambios cotidianos que pueden tener un gran impacto en la salud pública. Reducir la cantidad de sal en las comidas, elegir alimentos frescos y disminuir el consumo de productos procesados son algunas de las recomendaciones más reiteradas por los especialistas.

Finalmente, la doctora Roxana Mondino recordó que la prevención sigue siendo la herramienta más importante frente a las enfermedades cardiovasculares. “No se trata de eliminar completamente la sal, sino de aprender a consumirla en cantidades adecuadas. Muchas veces, pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden mejorar significativamente la calidad de vida y reducir el riesgo de enfermedades graves”, concluyó.