14/05/2026 – La organización Manos Abiertas celebró el pasado 1° de mayo sus 25 años de trabajo solidario en Córdoba y realizará este jueves 14 de mayo, a las 16 horas, un acto conmemorativo en Casa de la Bondad, ubicada en Brasil 581, en barrio Güemes.
La celebración contará con la presencia del fundador de la institución, el arzobispo de Córdoba, Ángel Sixto Rossi, además de voluntarios, autoridades y miembros de la comunidad que forman parte de este extenso camino de servicio y acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad.
Actualmente, la fundación cuenta con 11 obras y programas activos en Córdoba, más de 700 voluntarios mensuales y asistencia para más de 800 beneficiarios cada mes, entre niños, adultos mayores, personas enfermas, familias vulnerables y personas en situación de calle.
En diálogo con Radio María, Federico Necuzi, director ejecutivo de Manos Abiertas Córdoba, expresó la profunda emoción que atraviesa a toda la comunidad de la institución al llegar a este aniversario. “Estamos cumpliendo 25 años de servicio en Córdoba, así que muy entusiasmados y con mucha gratitud porque, cuando miramos el camino recorrido, se hacen presentes tantos voluntarios, historias, beneficiarios y equipos que voluntariamente han puesto su servicio para cada una de las obras”, señaló.
Necuzi recordó que el movimiento nació inspirado por el entonces padre Ángel Rossi en San Miguel, Buenos Aires, en 1992, y que años más tarde comenzó a replicarse en Córdoba gracias a un grupo de personas movilizadas por esa experiencia solidaria. “En el 2001 se inicia la primera obra en Córdoba, la Casa de la Bondad, y nosotros tomamos como fecha fundacional el primero de mayo porque fue el día en que llegó el primer beneficiario al hospice”, explicó.
Sobre la tarea que allí se realiza, destacó que se trata de una obra pionera en el país vinculada a los cuidados paliativos. “Un hospice es un centro de cuidados paliativos que acompaña a personas con enfermedades terminales, no solamente desde el tratamiento médico, sino también desde la contención, el cuidado y el amor que necesita una persona en ese momento de su vida”, afirmó. Y agregó que, con el tiempo, el movimiento fue creciendo y sumando nuevas iniciativas destinadas a distintas realidades sociales: acompañamiento a adultos mayores en soledad, hogares para niños, espacios de promoción social, asistencia a mujeres con VIH y hasta una escuela albergue en la zona de Los Gigantes.
El director ejecutivo subrayó además que el espíritu de Manos Abiertas se sostiene en una fuerte espiritualidad inspirada en el pensamiento jesuita y particularmente en la figura de San Alberto Hurtado. “Nosotros ponemos siempre el foco en la persona y llamamos cariñosamente ‘patroncitos’ a nuestros beneficiarios, inspirados justamente por Hurtado”, explicó. Según detalló, el trabajo cotidiano busca priorizar el encuentro personal, la escucha y el acompañamiento cercano. “El cuidado del uno a uno es fundamental en cada una de las obras, ya sea para un niño, un adulto mayor o una familia. Ahí está la esencia que intentamos sostener desde hace 25 años”, expresó.
Necuzi también destacó el valor transformador que el voluntariado tiene para quienes participan. “La gran mayoría de nuestros voluntarios coinciden en que se llevan mucho más de lo que dan”, aseguró. Para la institución, esa experiencia de encuentro humano constituye uno de los pilares más importantes de su misión y explica, en buena medida, la continuidad y el crecimiento de la organización a lo largo de estas dos décadas y media.
En el marco de este aniversario, desde Manos Abiertas renovaron además la convocatoria a nuevos voluntarios para seguir fortaleciendo las distintas obras que hoy se desarrollan en Córdoba y en otras provincias del país. “Esperamos que esto siga tomando fuerza”, expresó Necuzi, reafirmando el deseo de continuar construyendo espacios de cercanía, dignidad y cuidado para quienes más lo necesitan.