13/03/2026 – Más allá de los grandes indicadores económicos, la caída en los ingresos en la Argentina tiene efectos concretos en la vida cotidiana de los trabajadores. Uno de los aspectos donde ese impacto se vuelve más visible es en la alimentación durante la jornada laboral.
Así lo muestra una reciente encuesta realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), que revela un dato preocupante: seis de cada diez trabajadores asalariados se saltean comidas durante su jornada laboral por motivos económicos. El estudio se basa en una muestra de 1.171 casos relevados en la primera Encuesta sobre la Alimentación de los Trabajadores Asalariados, que busca describir los hábitos alimentarios de quienes tienen empleo formal en el país y analizar las condiciones sociales y laborales que influyen en su alimentación.
La investigación fue presentada por la licenciada Lucrecia Freije, investigadora del Observatorio, quien explicó que el objetivo del trabajo fue aportar evidencia para comprender mejor la situación de los trabajadores. “Estamos hablando de un estudio enfocado en la población asalariada de la Argentina, en aquellos trabajadores registrados en el sector formal, y es la primera vez que se realiza. La idea era aportar evidencia y un diagnóstico de la situación para el diseño de políticas que mejoren el bienestar laboral”, señaló.
El informe revela además que las dificultades alimentarias no se limitan únicamente a la omisión de comidas. También aparece un deterioro en la calidad de la dieta. “El 60% de los asalariados se saltea comidas por motivos económicos, pero también hay un 78% que debe recurrir a alimentos menos nutritivos por estos mismos motivos”, explicó Freije.
De hecho, cuando ambas situaciones se combinan —es decir, saltearse comidas y reducir la calidad nutricional de los alimentos— el fenómeno alcanza a más de la mitad de los trabajadores: “El porcentaje combinado que sufre ambas privaciones es del 56% de los trabajadores asalariados en Argentina”, detalló la investigadora.
El estudio también identifica diferencias entre distintos grupos sociales. Las mujeres, los trabajadores jóvenes, los empleados con menor calificación y quienes viven en las regiones del noreste y noroeste argentino aparecen entre los sectores más afectados por estas privaciones alimentarias.
Uno de los factores centrales detrás de esta situación es el peso que tiene el costo de la alimentación en relación con los salarios. Según explicó Freije, comer durante la jornada laboral puede representar un gasto significativo. “Para quienes sí almuerzan en el trabajo, el 80% de los asalariados gasta alrededor de 10.000 pesos por día”, indicó.
Si se considera que muchos salarios rondan entre los 800.000 y el millón de pesos mensuales, ese gasto puede representar cerca de una cuarta parte del ingreso, destinado únicamente a cubrir la alimentación durante la jornada laboral.
El informe también destaca la importancia del entorno laboral en los hábitos alimentarios. Contar con un comedor, una heladera o un microondas en el lugar de trabajo, o recibir algún tipo de apoyo por parte del empleador, puede mejorar significativamente las condiciones de alimentación de los trabajadores. “El hecho de contar con comedor o con infraestructura básica como una heladera o un microondas se asocia con mejores hábitos alimentarios y menor nivel de privación”, explicó Freije.
En este contexto, el estudio busca poner en agenda un aspecto poco explorado del mundo laboral: la relación entre trabajo, ingresos y alimentación. Para los investigadores, visibilizar esta realidad resulta clave para pensar políticas públicas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los trabajadores argentinos y reducir las desigualdades que también se expresan, cada día, en la mesa.