Alarmante ola de amenazas de tiroteo afecta a varios colegios del país

viernes, 17 de abril de 2026

17/04/2026 – La reciente ola de amenazas de tiroteos en establecimientos educativos ha generado una profunda preocupación en Córdoba y en diferentes puntos del país.

Mensajes como “Mañana tiroteo”, junto a diversas pintadas y posteos en redes sociales, han activado protocolos de seguridad y una serie de investigaciones judiciales. En Córdoba, la Policía ya realizó allanamientos identificando a un menor de edad vinculado a la principal amenaza, mientras que casos similares se replican en Buenos Aires, Mendoza, Chubut, Salta y Tucumán.

Frente a esta situación, las autoridades investigan si estos mensajes responden a un nuevo reto viral de plataformas como TikTok o a una organización más coordinada y oscura. Para profundizar en este fenómeno, Viviana Postay, especialista en gestión educativa, advierte que no se trata de simples «travesuras», sino de un fenómeno compuesto con aristas legales y sociales complejas.

El peligro de las comunidades digitales y la estética de la violencia

Uno de los puntos más críticos señalados por Postay es la existencia de las True Crime Communities, espacios digitales que funcionan como puntos ciegos para los adultos y donde se glorifica a los perpetradores de masacres. Según la especialista: «Estamos viviendo como unos días, los últimos dos días bastante complicados en Córdoba y bueno, y en varias provincias del país, porque aparece una cantidad notoria de mensajes de pintadas anunciando tiroteos escolares. Tenemos un fenómeno compuesto. Por un lado hay un reto viral de TikTok que da vueltas, que es peligroso… y después está el otro fenómeno de lo que sí hay que hablar de las True Crime Community, que son espacios digitales que para los adultos son especies de puntos ciegos porque nosotros no llegamos a tener conciencia de lo que pasa en estas comunidades digitales, donde se glorifica la violencia, donde el acceso es un acceso con mucha clandestinidad, con alias, con códigos de acceso encriptados».

Esta subcultura digital no solo ofrece contenido, sino que brinda a los adolescentes un sentido de pertenencia e identidad, factores fundamentales en esa etapa de la vida. El riesgo radica en la «estetización» del sufrimiento, donde videos editados con música y filtros similares al anime generan un distanciamiento emocional que hace que el dolor real sea percibido casi como una ficción.

Más allá de la broma: La responsabilidad legal y social

Es imperativo que tanto jóvenes como adultos comprendan que estas acciones, independientemente de si existe una intención real de ejecutarlas, constituyen un delito de amenaza peligrosa. Postay enfatiza la necesidad de una «alfabetización emocional» y un involucramiento activo de todo el tejido social.«Una cosa es la invasión y otra cosa es la seguridad, porque el control, la posibilidad de que yo, mamá, tenga acceso a las claves de acceso a tus dispositivos, a que tenga la posibilidad de revisar el historial… Bueno, esto ya es seguridad para las familias, no es algo que bueno, porque la verdad que se enoja… es tan problemático como si vos lo dejaras andar toda la noche dando vueltas en cualquier barrio y no tenés idea dónde está en términos de espacio físico. Pensemos en cuáles son los objetos y los discursos que están a disposición del consumo cotidiano de este adolescente que que muchas veces hasta tiene llave de la puerta del cuarto… y nadie tiene idea qué pasa en ese cuarto porque tiene una llave propia y personal en la casa familiar».

La prevención como tejido social

La seguridad en las escuelas no puede depender exclusivamente de los directivos —quienes no son expertos en balística ni ciberseguridad— sino de un acuerdo de transparencia entre familias y jóvenes. Postay hace un llamado a recuperar la autoridad positiva y el diálogo cotidiano.La escuela debe seguir siendo un lugar seguro y protegido. Si bien Argentina no tiene una cultura arraigada de tiroteos escolares, los hechos recientes en San Cristóbal (2026) y el histórico caso de Carmen de Patagones (2004) demuestran que el riesgo es real cuando los discursos de odio y el acceso a armas se filtran en la vida de los menores.

La clave, concluye la especialista, reside en no paralizarse por el miedo, sino en habitar el mundo digital junto a los jóvenes para prevenir que busquen pertenencia en «comunidades del horror».