El Papa nombró obispo coadjutor de Orán a Monseñor Claudio Castricone

lunes, 13 de abril de 2026

13/04/2026 – El papa León XIV designó recientemente a monseñor Claudio Castricone como obispo coadjutor de la diócesis de Orán, en el norte argentino, abriendo así una nueva etapa en la vida pastoral de esta Iglesia particular.

Hasta hace pocos días, Castricone se desempeñaba como obispo auxiliar de la misma jurisdicción, por lo que su nombramiento representa una continuidad en el camino ya recorrido, pero también un desafío renovado en su misión.

La figura del obispo coadjutor, aunque poco conocida fuera del ámbito eclesial, tiene una importancia clave en la vida de la Iglesia, ya que implica acompañar al actual obispo con derecho a sucederlo en el futuro. El propio monseñor Castricone lo explicaba con claridad al referirse a esta nueva responsabilidad:
“El coadjutor es el que tiene derecho a sucesión una vez que el titular deja sus funciones… mientras tanto, el que sigue gobernando la diócesis es el obispo titular. Es un servicio de acompañamiento, de continuidad, que se da en un proceso que no es automático, sino que depende de la decisión final del Papa” .

La diócesis de Orán, que recientemente celebró sus 65 años de vida, es un territorio amplio y diverso, con realidades sociales, culturales y económicas muy distintas entre sí. En este contexto, el nuevo obispo coadjutor asume su misión con una mirada que reconoce la historia previa y busca proyectarse hacia el futuro: “A veces corremos el peligro de creer que la historia comienza con uno… y yo me monto a una historia de 65 años. Hay un camino recorrido, una vida de Iglesia que nos precede y que tenemos que valorar y continuar” .

Entre sus prioridades pastorales, Monseñor Castricone destaca la construcción de una Iglesia cercana, sinodal y misionera, en línea con el camino impulsado en los últimos años por la Iglesia universal. En ese sentido, subraya: “Estamos trabajando firmemente en construir una Iglesia sinodal… formar equipos en cada parroquia, caminar juntos, como nos pedía el Papa. Y para mí es fundamental la cercanía: estar cerca de la gente, de los curas, de las comunidades” .

Esa cercanía se traduce, según explica, en un estilo pastoral concreto, donde las visitas a las comunidades ocupan un lugar central: “Las visitas pastorales son una prioridad, porque ahí uno ve la vida cotidiana de la parroquia. No solo los grandes eventos, sino lo que pasa todos los días, cómo vive la gente su fe, sus dificultades, sus alegrías” .

La diócesis de Orán presenta además desafíos particulares, marcados por la diversidad cultural y por situaciones de vulnerabilidad social. El propio Castricone describe un territorio heterogéneo, donde conviven comunidades originarias, zonas rurales y ciudades con problemáticas urbanas: “Es una realidad muy diversa: desde el Chaco salteño, con una pobreza estructural muy fuerte y falta de agua, hasta zonas de montaña con culturas andinas, y ciudades donde también hay mucha vulnerabilidad… incluso realidades de frontera con problemáticas como el contrabando o el narcotráfico” .

En este escenario, su misión pastoral se presenta como un camino de escucha, acompañamiento y presencia concreta en medio de las comunidades. Al mismo tiempo, el nuevo coadjutor reconoce el legado del papa Francisco como una guía fundamental para este tiempo: “El legado es impresionante: una Iglesia en salida, misionera, misericordiosa… un hospital de campaña, una Iglesia pobre para los pobres. Es mucho lo que dejó y hay que ir tomándolo de a poco, pero con fidelidad” .

Asimismo, destaca la continuidad de este camino en el actual pontificado: “Vemos que el Papa León sigue este camino, especialmente en la sinodalidad. No es una moda, es un estilo de ser Iglesia, algo que ya forma parte del magisterio y que tenemos que asumir con compromiso” .

De este modo, el nombramiento de monseñor Castricone no solo marca una transición institucional, sino también una oportunidad para profundizar un estilo de Iglesia más cercano, participativo y comprometido con las realidades concretas del pueblo. Una misión que, en un territorio tan desafiante como el de Orán, se presenta como un verdadero llamado a caminar junto a las comunidades, sosteniendo la esperanza y fortaleciendo la fe.