Jueves Santo: reflexionamos junto al Cardenal Vicente Bokalic

jueves, 2 de abril de 2026

02/04/2026 –En el corazón de la Semana Santa, el Jueves Santo inaugura el Triduo Pascual y propone a los creyentes detenerse en algunos de los gestos más profundos de Jesús durante la Última Cena: el lavatorio de los pies como signo de servicio, la entrega del pan y el vino como presencia viva en la Eucaristía, y el mandamiento del amor como horizonte para toda la humanidad. No se trata solo de recordar un acontecimiento del pasado, sino de dejarse interpelar por un mensaje que invita a vivir una fe concreta, comprometida y cercana.

En este marco, el cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero, ofrece una mirada que ayuda a comprender la riqueza espiritual de esta jornada. En sus propias palabras, “este día está, podríamos decir, cargado de simbolismo y signos para la Iglesia… es la culminación de la predicación, de la entrega, del andar de Jesús… es la síntesis de su vida, de su permanente encuentro con los pequeños, con los débiles, de su inmensa caridad hacia todos” . Así, el Jueves Santo se presenta como una síntesis viva del mensaje evangélico, donde se revela el corazón del amor de Dios.

La institución de la Eucaristía ocupa un lugar central en esta celebración, entendida como memoria viva y presencia permanente de Jesús en la vida de la Iglesia. En este sentido, Bokalic subraya: “la Eucaristía es memoria viva de Jesús… necesitamos recrearla permanentemente en nuestras vidas, en lo que vivimos, en lo que nos afecta como familia, como comunidad… es el cuerpo donado, la sangre derramada, signos de su amor inmenso” . Esta invitación a “hacer memoria” no es meramente ritual, sino existencial: implica actualizar ese amor en cada gesto cotidiano.

A su vez, el lavatorio de los pies aparece como un signo inseparable de la Eucaristía, marcando el camino del servicio como esencia de la vida cristiana. Como explica el cardenal, “la Eucaristía nos lleva al servicio… abre nuestros ojos, nos toca el corazón para preguntarnos qué hacemos con este don cuando salimos a la vida… ese servicio concreto al pobre, al pequeño, es el camino que tenemos que descubrir y experimentar” . De este modo, la fe se traduce en acciones concretas que transforman la realidad, especialmente en contextos marcados por la necesidad y la fragilidad.

En un tiempo atravesado por desafíos sociales e incertidumbres, este mensaje adquiere una vigencia particular. Bokalic lo expresa con claridad al señalar que “nuestra tarea es mostrar con la vida que toda vocación está orientada al servicio… que el corazón humano encuentra su verdadero sentido en una mirada compasiva, misericordiosa y activa, en servir en lo pequeño y en los grandes compromisos” . Así, el Jueves Santo no solo ilumina la vida personal, sino también la dimensión social y comunitaria de la fe.

Finalmente, el cardenal invita a vivir este tiempo como una oportunidad de renovación interior: “ojalá que la contemplación del amor de Jesús nos traiga paz, consuelo y fuerzas para seguir adelante… para resucitar a una vida nueva de servicio, de compromiso, de renovar lo que somos en favor de los demás” . En esa clave, el Jueves Santo se convierte en un llamado a redescubrir el sentido profundo del amor cristiano, que se hace vida en el encuentro con el otro y en la entrega generosa.

De este modo, la reflexión de Vicente Bokalic permite comprender que los gestos de Jesús en la Última Cena no pertenecen solo al pasado, sino que siguen marcando hoy el camino de una fe viva, encarnada y al servicio de los demás.