27/02/2026 – A dos años de la implementación del Plan Nacional de Alfabetización, un informe del Observatorio Argentinos por la Educación —entidad integrada por especialistas como la profesora y formadora docente Anabela Díaz— señala que la política logró instalar la alfabetización inicial como una prioridad en la agenda nacional.
Este avance se tradujo en acuerdos entre Nación y las 24 jurisdicciones, un aumento del financiamiento y la distribución de casi 19,6 millones de libros, además de capacitaciones docentes.
Al respecto, Díaz destaca como un hecho auspicioso que el país haya tomado la decisión política de implementar este plan ante la crítica realidad de que el 45% de los niños tiene dificultades para leer y escribir. Sin embargo, el estudio advierte que todavía no se puede medir con claridad el impacto real en los aprendizajes y que persisten fuertes desigualdades.
El valor del soporte papel y la evaluaciónPara Anabela Díaz, el «corazón» de la alfabetización reside en que los niños lean en libros y no en pantallas o fotocopias sueltas. Según explica, el regreso de los manuales y el trabajo en soporte papel es fundamental, citando que «hay otros países que han tomado la iniciativa de volver al papel… por el impacto que tiene eso en los procesos alfabetizadores».
En cuanto al seguimiento del plan, Díaz valora la aplicación de evaluaciones para saber «dónde estamos parados«, aunque advierte una limitación metodológica: al ser pruebas muestrales y no censales, funcionan como una «foto general» que no permite a los directores de cada escuela conocer su situación específica para tomar decisiones pedagógicas situadas.
Desafíos logísticos y de sostenibilidad para 2026De cara al ciclo lectivo 2026, el principal desafío continúa siendo la llegada a tiempo de los materiales. El informe alerta sobre la posibilidad de que los libros vuelvan a distribuirse con el año ya iniciado, una demora que la docente considera crítica: si bien entiende que la cadena de distribución es un «dispositivo de semejantes dimensiones», subraya que «lo que no tendría que suceder es que nos vuelva a pasar de nuevo».
Díaz enfatiza que, aunque los libros son una condición necesaria, no hacen «magia» por sí solos; requieren de docentes formados y de una continuidad que trascienda las gestiones políticas. Según su visión técnica: «Este plan tiene que durar muchos años para que muchos chicos que llegan a primer grado, luego pasan por segundo, luego pasan por tercero, reciban este mismo hilo metodológico».
Finalmente, la especialista concluye que los procesos de alfabetización son lentos por naturaleza y que, para garantizar mejoras reales en la lectura y escritura desde el primer día de clases, el sistema debe apostar por la constancia y la superación de las tensiones políticas sobre los métodos de enseñanza.
Se peude acceder a la entrevista completa en el reproductor de videos ubicado bajo el título.