04/02/2026 – A un mes de la intervención que derivó en el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Venezuela atraviesa un proceso de cambios paulatinos bajo un gobierno de transición. A cargo de Delcy Rodríguez, esta etapa busca normalizar la situación institucional del país, aunque persiste un clima de incertidumbre sobre el rumbo definitivo que tomará la gestión. Según el analista Bruno Tondini, se ha optado por una «transición ordenada» que evita la destrucción inmediata de las estructuras de poder previas para garantizar cierta estabilidad.
En el plano económico, la medida más significativa ha sido la modificación de la ley de hidrocarburos, que puso fin al monopolio de PDVSA. Este cambio permitió que Estados Unidos levantara parcialmente el bloqueo, facilitando el envío de crudo a refinerías. Tondini explica que los fondos resultantes se depositan en entidades norteamericanas para ser «reinvertidos con auditoría internacional en programas de carácter social», una medida urgente ante una inflación que se proyecta superior al 600% para el próximo año.
En cuanto a la situación política, el foco está puesto en la liberación de los presos políticos, estimados en más de 600 personas. El actual gobierno interino presentó un proyecto de ley de amnistía en el inicio del año judicial, coincidiendo con el nombramiento de un nuevo embajador estadounidense. No obstante, Tondini advierte sobre las irregularidades en las excarcelaciones actuales: «La liberación es totalmente abrupta por la noche; no es ordenada en los términos que conocemos en el derecho penal».
El restablecimiento democrático pleno parece conducir inevitablemente a un nuevo escenario electoral. Si bien la oposición, liderada por figuras como María Corina Machado, insiste en validar los resultados del 2024, el análisis técnico sugiere otro camino. «Lamentablemente va a ser muy difícil volver sobre el resultado del 2024. Seguramente con la auditoría internacional se va a llegar a una nueva elección», señala Tondini, subrayando que este proceso contará con fuertes controles internacionales.
El contexto externo también muestra un reordenamiento de alianzas. Países como Italia y Qatar han designado personal diplomático para proteger a sus comunidades y participar en las negociaciones. Paralelamente, la relación con Colombia ha tomado un giro pragmático tras la reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump, centrada en el control del narcotráfico. Según el especialista, estos movimientos responden a intereses estratégicos donde cada actor «está jugando hoy en ese ajedrez» para solidificar sus bases políticas en la región.
Finalmente, la atención judicial se centra en los cargos formulados contra Maduro por narcotráfico y manejo irregular de fondos. El exmandatario, que se autodefinió como «prisionero de guerra», deberá afrontar un proceso penal en un sistema donde «todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario». Mientras tanto, la reapertura de vuelos internacionales y la incipiente normalización comercial marcan el inicio de una etapa que busca sacar a Venezuela del aislamiento institucional.
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