Madre, tu misterio

viernes, 1 de enero de
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En tus entrañas de amor me gestaste muy dentro
hablándome al oído y escuchando mi silencio.
Diciendo que esperabas junto a mi Padre tierno
y que el mundo al que llegaba, podía ser más bueno.

Que así lo sería si prendido a tu pecho
no olvidaba nunca de compartir mi alimento;
si agarrado a tu mano conservaba hasta viejo,
que solo no podría levantarme del suelo;
si alzado en tus brazos, veía aún más lejos,
que ser así amado era todo mi crédito.

¡Qué grande, Madre, tu misterio!
para llevar con amor el peso de mi cuerpo
y el del ingrato gesto
con que a veces vuelvo
a recibir lo que soy…
sin darte siquiera el vuelto.

Javier Albisu

 

Fer Gigliotti