“Si pudiste soñarlo, puedes hacerlo”, las chicas del viento

miércoles, 17 de mayo de
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Chicas del Ipem 384 de El Mirador, de un paraje poco conocido, situado a 1.100 metros de altura, al norte del valle de Traslasierra, es el actual campeón provincial de fútbol femenino Sub 14. Se destacaron luego a nivel nacional en Mar del Plata. Ellas obtuvieron, además, el Cóndor de Plata 2016, premio que entrega la Agencia Córdoba Deportes.

 

La mayoría jamás había salido de su serranía. Su historia es también es una muestra de cómo el deporte integra y vence barreras.

“Para mí, el fútbol es todo, no sé qué haría si no jugara, camino una hora y media para venir a la escuela y otra hora y media para volverme, pero eso es un buen entrenamiento, yo sueño con jugar profesionalmente”, afirma segura Verónica Gauna (14 años), quien vive en el paraje San Jerónimo, a 10 kilómetros, con sus padres y seis hermanos.

 

Casi todas sus compañeras de equipo tienen frases, historias y sueños similares, pero “la Vero”, de llamativa habilidad en la cancha, es “la ídola” de varias de ellas.

 

Pampa de Pocho se denomina la meseta ventosa situada al norte de Traslasierra. A 20 kilómetros de Villa Cura Brochero, la ruta 15 lleva hasta El Mirador, un paraje de apenas nueve familias y una escuela que recibe a 104 alumnos de nivel medio de una amplia zona rural. De ellos, 21 se alojan en el albergue escolar. En ese lugar, el fútbol se transformó en una pasión desbordante que supera edades y sexos.

 

Cecilia Martínez, la directora, marca: “Las chicas son el orgullo y la admiración de todos aquí, su triunfo es fruto de un trabajo de años del profesor Daniel López, y más allá de lo deportivo, su esfuerzo se relaciona con una forma aguerrida de afrontar la vida”.

 

La docente advierte que en la zona hay padres que aún se resisten a que sus hijos vayan a la escuela secundaria, sobre todo si son niñas. La mayoría de ellos son pequeños productores rurales serranos o puesteros.

 

Daniel López, oriundo de San Lorenzo, es desde 2004 profesor de educación física de El Mirador. Asegura que con el intenso viento que habitualmente corre en el lugar, el fútbol es uno de los pocos deportes que puede practicarse. Recuerda que en la región había directivos de escuelas que se negaban a que se les enseñara fútbol a las chicas, y agradece a Ángel Lasala, coordinador en 2008, quien le permitió darles este deporte a las alumnas. “Yo veía que las chicas tenían buen fútbol, había una muy buena coordinación del tren inferior, había ya una habilidad que era especial”, analizó López, y sobre eso empezó a trabajar.

 

En los torneos interescolares, “las chicas del viento” se destacaban siempre, pero nunca llegaban a las finales provinciales.

 

Cada año, en Embalse se ubicaban entre los cuatro primeros equipos. Pero había un factor emocional que no ayudaba: no tenían camisetas ni buzos iguales como los otros equipos. Fue entonces que Noemí Finondo, preceptora del albergue desde 2001, coordinó los pequeños beneficios que comenzaron a hacer para tener la indumentaria: fabricación y venta de pastelitos o empanadas, a lo que se sumaron las familias y las exjugadoras. Eso logró “una mejor presentación” que, según Noemí, ayudó anímicamente a las chicas.

 

Finalmente, en octubre pasado salieron campeonas provinciales. Poco después representaron a Córdoba en el Nacional de Mar del Plata. “Ahí, además de colegios, había clubes o seleccionados de provincias, la competitividad era muy alta, aun así nos fue bastante bien, teniendo en cuenta que somos de un paraje: empatamos con Tierra del Fuego, que fue subcampeón”, recuerda orgulloso “el profe” Daniel.

“‘Si pudiste soñarlo, puedes hacerlo’, ese es nuestro lema”, dice Agustina Leyría. Y agrega la jugadora: “Fue una experiencia única los viajes que hicimos, nunca pensamos llegar hasta ahí, nuestros padres se pusieron muy orgullosos”. Su hermana Mayra, la arquera del equipo, dice que también le gusta jugar “al centro”.

 

Juliana Murúa asegura que Messi es su ídolo y que fue increíble conocer el mar. Bárbara Valle, mediocampista, admira a Ronaldo. Antonella Allende, capitana del equipo, lamenta que en su casa no tiene con quien jugar al fútbol. Erica Barrionuevo dice que querría entrenar más tiempo. Carolina Lescano, en quien se interesaron clubes de la capital provincial, admira a Neymar.

 

Lo que la mayoría no dice es que en sus casas varias no tienen pelotas para jugar. Las campeonas del viento y la montaña del paraje El Mirador sueñan a lo grande gracias al fútbol.

 

 

 

Fuente: Mundo D

 

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