Se puede y se debe ser santo…

jueves, 14 de agosto de
image_pdfimage_print

He aquí un diálogo del padre Kolbe con los jóvenes:

 

-¡Quiero que sean santos y grandes santos!

 

-Padre, ¿no le parece pedir demasiado?

 

-¡No! La santidad no es un lujo, sino un deber y un compromiso de familia. Dios lo quiere: “¡Sed santos, porque yo soy santo!”, Todo hijo ha de imitar a su madre. Nuestra madre es la Inmaculada, la santa. Por eso debemos ser santos.

 

-Pero ser santo ¿no es algo engorroso?

 

-No, muchachos, es lo más sencillo y fácil. ¿Tienen una tiza? Pues bien, aquí sobre el pizarrón voy a escribir la fórmula de la santidad. ¡Cómo es de simple!

 

Escribe: v = V = S

 

Es apenas una ecuación. La v minúscula es nuestra voluntad. La V mayúscula es la voluntad de Dios. Cuando estas voluntades chocan, es el dolor, el sufrimiento. Cuando estas dos voluntades se identifican, cuando nuestra voluntad se identifica con la de Dios, es la santidad, es la paz del corazón. ¡Que sencillo es! ¿Verdad? (En Winowsca p.153)

 

“La vida es breve. Hemos de emplear todo nuestro tiempo… Se vive una sola vez. Es necesario ser santos, no a medias, sino totalmente, para gloria de la Inmaculada y la mayor gloria de Dios” (En Ricciardi p.306).

 

Hizo una modificación de la consigna de San Ignacio enseñando que “No sólo ad maiorem Dei gloriam, sino ad maximam Dei gloriam ” (No solo para gloria de Dios sino para la máxima gloria de Dios)

 

“¡Todo esto se aprende de rodillas! (En Winowka p. 154)

 

 

Fuente: corazones.org

Oleada Joven