Lunes Santo

lunes, 30 de marzo de

Señor, termina este Lunes Santo…
y me detengo un momento con Vos.

Hoy vi un amor que no se guarda,
que no se mide,
que no se protege.

Un amor que se derrama.

Y también me vi a mí:
a veces calculando,
a veces frenándome,
a veces con miedo de amar así.

Perdón, Señor,
por las veces que amé a medias,
por las veces que me cerré,
por las veces que me cuidé demasiado.

Dame un corazón como el tuyo:
capaz de entregarse,
capaz de salir de sí,
capaz de amar sin miedo.

Que esta Semana Santa
no pase por afuera mío…
sino que toque lo profundo de mi vida.

Señor, quiero aprender a amar de verdad.
Enseñame a derramarme también.


Amén.