Circulistas: “Fue una experiencia de fe que cambió mi vida”

lunes, 20 de enero de
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20/01/2020 – El encuentro con Jesús cambia la vida y hace que tome nuevas perspectivas. Es lo que le pasó a Belén, que conoció a Jesús a través del Movimiento de Círculos de Juventud. Hoy nos acerca su testimonio de fe.

 

Mi nombre es Belén Ormeño, tengo 25 años y pertenezco al Movimiento Círculos de Juventud en Chilecito, La Rioja. Soy contadora pública y me encanta pasar tiempo con mi familia, amigos y sirviendo en el movimiento.

Desde chica mi familia me inculcó la religión católica, especialmente mi papá, que me enseñó las primeras oraciones y me llevaba regularmente a misa, pero luego con los años, el mundo me presentaba sus comodidades, donde nada me parecía faltar y todo lo que hacía era por inercia; a misa ya casi no asistía y a veces iba con mi familia a la peregrinación mariana en el día de la Inmaculada Concepción que se hace en mi ciudad todos los años. Ahí es en donde siempre veía a un grupo de jóvenes que contagiaban esa alegría y ganas de servir en la iglesia, sabía que pertenecían al movimiento, y muchas veces decía que quería formar parte de ese grupo.

Allá por el año 2015 sentí esa necesidad de Dios, de ir a algún retiro y se presenta la oportunidad de hacer el eslabón (nombre del retiro que realiza el movimiento para jóvenes mayores de 18 años), sin dudas fue una experiencia de fe que cambió mi vida, allí me encontré con Jesús, me llamó por mi nombre porque me mostró su amor infinito y misericordioso a través de las personas que conocí en ese momento. Me ayudó a transformar el dolor que traía por la pérdida de mi hermana, en amor, el verdadero amor que se entrega sin medidas. Allí le comencé a dar sentido a mi vida y saber que, a pesar de todo lo que me podía pasar, estaban Jesús y nuestra Madre acompañándome. Siempre estuvieron, solo que no lo supe ver porque “lo mundano” lo ocultaba. Muchas veces pensaba cuanto tiempo viví sin Él pero qué bendecida soy por haberlo conocido, porque gracias a Él podemos comenzar de nuevo, nos regala vida y vida en abundancia.

Después de vivir ese retiro no podía quedarme con los brazos cruzados, y como dice el libro de Hechos 4, 13-21 “No podemos callar lo que hemos visto y oído”, comenzaba la misión evangelizadora, entregar todo lo que había recibido de Él y el movimiento sin dudas me brindó las herramientas y los medios para que más jóvenes conozcan a Cristo desde el lugar en donde nos encontremos, casa, trabajo, universidad, siendo esos santos de jeans y zapatillas como dice nuestro Santo padre Francisco.

Vivir este hermoso camino de fe a veces se hace cuesta arriba, como seres humanos fallamos una y otra vez pero Jesús se me presenta en esta gran familia circulista, con la mano tendida de los amigos que te dicen: “Ánimo, todo es posible, sigamos adelante”, “salgamos a buscar esos jóvenes con ganas de amar y servir a Dios” . Con esto creo y afirmo que ser joven y seguir a Cristo no solo vale la pena, sino la vida!!!.

¡Un gran abrazo en Jesús y Maria!