¿Cómo leer el corazón de Judas?

miércoles, 12 de abril de 2023
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10/04/23- Judas es un personaje enigmático y contradictorio, pero también es un personaje prototípico. Es elegido para formar parte del círculo más íntimo de los amigos de Jesús, acompañándolo durante su vida pública; escucha sus enseñanzas; ve sus curaciones; y, sin embargo, lo entrega con dinero de por medio. El Padre Mateo Bautista, sacerdote camilo, desglosa la figura de Judas para encontrar cuánto de él tenemos cada uno de nosotros.

Judas, durante tres años convive con su Maestro. No hay razón alguna para sospechar que no fuera durante ese tiempo un verdadero discípulo. De hecho, es el ecónomo del grupo, según Jn 12,4-6. ¿Qué ha pasado en este hombre para llegar a tal extremo? Sin duda, podemos preguntarnos: ¿Tiene acaso amistad sincera con Jesús? ¿Cree en él? ¿Qué espera de Él?

Judas tuvo que pasar por dos trabajos de duelo

No es el mesianismo que él espera en Jesús. Cuando Jesús enseña taxativamente que el hombre no debe acumular tesoros aquí en la tierra, habla de las bienaventuranzas, del perdón incondicional al enemigo y de su propia muerte redentora, este apóstol comienza a batallar interiormente, no aprueba y acepta a ese Mesías. Cuando sus enemigos planean matarlo, se decepciona de Él por completo. Aquí esta su primer sufrimiento: la gran decepción y el resentimiento. Los otros Once tienen también ambiciones humanas, pero en el contacto con su Maestro logran purificar su fe (Mc 10,35-45). Él no lo consigue, y la traición es su manera de vengarse.

Y siempre quedan otras dudas: si está decepcionado de Jesús, ¿por qué no se echa a un lado y sigue su camino? ¿No pensó para nada qué él estaba en el corazón amoroso de quien lo había elegido? Cuando el proyecto personal se convierte en un “absoluto prepotente” a costa del amigo, ya se traiciona la amistad y al amigo.

El segundo gran sufrimiento de Judas se da después de la traición: el remordimiento y la culpa.

Si hay un insano abordaje de duelo que lo lleva a la traición, ¿después de consumarla, se ocupa Judas de su situación con un sano proceso de elaboración? La respuesta es no. No se puede ignorar que todo doliente siempre es mayor que el más grande de su sufrimiento. Sí, el traidor siempre es más grande que la traición, pero hay que meter bisturí en la herida.

¿Qué hace Judas, después de su acto tan deleznable hacia un amigo, que le ha ofrecido amistad tan pura? El evangelista Mateo nos da estos detalles:

Cuando Judas, el traidor, supo que Jesús había sido condenado, se llenó de remordimientos y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los jefes judíos. Les dijo: «He pecado: he entregado a la muerte a un inocente». Ellos le contestaron: «¿Qué nos importa eso a nosotros? Es asunto tuyo». Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, se marchó y fue a ahorcarse (Mt 27,3-5).

En los procesos de duelo hay que dejarse ayudar

Judas no se deja ayudar por Jesús, ni por la comunidad de apóstoles. No hay que encerrarse ante una herida, sino todo lo contrario. La comunidad, la comunión y la comunicación con Dios y con los hermanos es fundamental.

No te pierdas de escuchar la entrevista completa en la barra de audio debajo del título.