26/03/2025 – A pesar de que la tasa de fecundidad global está cayendo por debajo del nivel de reemplazo poblacional, con el efecto de disminución de población en el mundo, la humanidad requiere cada vez más y más agua dulce.
Pero no se trata de que los seres humanos tenemos más sed, sino que el sistema de vida consumista, hedonista y tecnocrático que hemos construido (con la necesidad de agua para hacer fracking y obtener más petróleo y gas; con millones de litros de agua para enfriar los servidores y racks que sostienen las aplicaciones de Inteligencia Artificial en todo el mundo; con millones y millones de litros para los negocios agrícolas y energéticos).
Acá en Argentina hemos tenido y tenemos algunos problemas internos por el agua de los ríos interprovinciales, por ejemplo, entre Mendoza y La Pampa, Santiago del Estero y Catamarca, o entre Salta y Tucumán.
En resumen, el agua es cada vez más un recurso más escaso, y para sostener este sistema muchas veces inhumano y antinatural, los poderosos están dispuestos a todo, incluso a la guerra, es decir, a matar, a autoeliminarnos.
El próximo lunes, 31 de marzo, es el Día Nacional del Agua, y queremos adelantarnos a la efemérides para provocar la reflexión. Por eso hemos invitado a Pablo Sigismondi, geógrafo, viajero, para que nos comparta su reflexión: Conflictos geopolíticos por el agua: ¿Las guerras que se vienen?