Cuidados al final de la vida

miércoles, 26 de enero de 2022
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26/01/2022 – Esta semana compartimos una nueva edición del ciclo “Más corazón en las manos” en el que nos acompaña el padre Francisco Berola, sacerdote de la Orden de los Ministros de los enfermos.

El padre Berola comenzó el espacio con una frase de Dalai Lama: “Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierden salud para ganar dinero, después pierden el dinero para recuperar la salud. Y por pensar apasionadamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuvieran que morir nunca. Y mueren como si nunca hubieran vivido”. 

“Si uno en el fondo intenta prepararse para la muerte va a vivir más livianamente, con mayor paz”, señalo el padre Francisco y agregó: “A veces sorprende ver a personas enfermas en su lecho de muerte viviendo este tiempo con gran fe y confianza. Hay que animarse a tocar estos temas porque una de las pocas certezas que tenemos es  que todos vamos a morir.”

“El esconder la cabeza como el avestruz ante este tema, no genera paz y no nos permite prepararnos y cuando llega el momento de la propia muerte o de un ser querido, no sabemos cómo afrontarlo. No hay un manual, la vida se va aprendiendo, pero debemos dejar de tratar estos temas como tabú porque nos asustan y comenzar a tratarlos con más naturalidad”.

Los cuidados paliativos

El religioso camilo explicó que los cuidados paliativos, también llamados cuidados hospice, se mencionan en enfermedades oncológicas, pero se pueden definir como “la atención activa, global e integral de las personas (y sus familias) que padecen una enfermedad avanzada, progresiva e incurable, de síntomas múltiples, intensos y cambiantes; que provocan un gran impacto emocional y afectivo en el enfermo con pronóstico de vida limitado.”

Cuando una persona ya no tiene un tratamiento curativo se suele decir que ‘no hay nada que hacer‘ pero no es así, hay mucho por hacer”, señaló el padre Francisco y agregó: “Quizá no habría nada que hacer para curar la enfermedad y para volver a la situación de salud pero sí hay mucho por hacer atendiendo médicamente para ayudar a sobrellevar el dolor o paliar otros síntomas”.

Además de la cuestión médica, el cuidado paliativo propone un cuidado integral de la persona en todas sus dimensiones: biológica y física, psicológica, social, familiar y espiritual, de manera que se acompañe a la persona, y a sus familias, en este proceso para vivirlo de la mejor manera posible, sin querer acortar la vida ni extenderla encarnizadamente”.

“El final de la vida sigue siendo un proceso de la vida, un tiempo muy especial que le sirve a la persona que lo vive como también a su entorno. Por eso, importa mucho la calidad del tiempo compartido. Son tiempos profundos en el que debemos pensar no en el cuánto nos queda sino en el cómo lo vivimos.”

“El final de la vida  suele ser un tiempo de reconciliación con Dios, con los seres queridos o con su propia vida. Por eso puede ser un tiempo importante de Gracia”

Padre Francisco Berola, religioso camilo

Podés escuchar el programa completo en el audio que acompaña esta nota