“Hay que romper modelos mentales para escuchar a los demás”, señaló el escritor Carlos Barrio

jueves, 30 de diciembre de 2021
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30/12/2021 – En “Renacer a la esperanza”, Carlos Barrio y Lipperheide, abogado y escritor, se refirió al ángelus mariano como diálogo de vida. “La idea es descubrir el profundo diálogo entre el ángel Gabriel y María y todo lo que podemos descubrir para mejorar nuestra comunicación. La escucha y el habla hacen a la comunicación. María es el modelo de la escucha y en la Anunciación el que inicia el diálogo es Dios. La Virgen estaba preparada para recibir al Señor, para escuchar la voz de Dios. María tenía una capacidad de escucha y de percepción espiritual enorme. Para escuchar a Dios tenemos que estar dispuestos a cambiar de plan para aceptar el del Creador. La escucha es la que valida el habla”, reflexionó.

“Se habla mucho de la escucha activa, que es la que tiene apertura y empatía. Es salir de uno mismo y percibir lo que el otro está diciendo, sintiendo y viviendo. Tenemos que romper un poco con nuestros modelos mentales para escuchar a los demás. El habla es la consecuencia de la escucha. Pero tenemos que tener cuidado en los obstáculos que a veces manifestamos al momento de hablar. Estos impedimentos son dar órdenes sin escuchar al otro, juzgar, aconsejar o comparar. Lo que el otro quiere es ser escuchado”, indicó Barrio.

Finalmente, Carlos hizo esta oración de la escucha:

María, Madre de la escucha y el silencio,

que siempre tenés un oído atento para escucharnos

-aún lo no dicho-

que nos das la alegría de la buena nueva.

Enséñanos a escuchar, a abrirnos, a salir de nuestro mundo personal y limitado

y nos llamás a descubrir nuevos mundos.

Que sepamos bajarnos del caballo,

como el buen samaritano,

y salir de nuestro camino programado y mediocre,

aceptando las incomodidades inesperadas que van surgiendo

para abajarnos a la periferia, a la novedad insospechada.

Danos nueva vida María,

para descubrir la verdad y el bien,

sin tapujos y engaños.

Llevanos al santuario de tu corazón,

donde Cristo vive y nos invita al banquete de la vida eterna,

que comienza junto a los más necesitados y olvidados.

Amén.