Los mártires del Zenta, camino a la santidad

jueves, 14 de octubre de 2021
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Foto: Grabado donde figura la labor misional de los sacerdotes, laicos y criollos que fueron asesinados por los aborígenes en el siglo XVII.

14/10/2021 – El papa Francisco autorizó a promulgar los decretos relativos al martirio de los Siervos de Dios Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas, conocidos como “los mártires del Zenta”.

El papa Francisco autorizó a la Congregación para la Causa de los Santos a promulgar los decretos relativos al martirio de los Siervos de Dios Pedro Ortiz de Zárate, sacerdote diocesano, y Juan Antonio Solinas, sacerdote profeso de la Compañía de Jesús, asesinados por odio a la fe el 27 de octubre de 1683 en el Valle del Zenta, Argentina.

Luego de aprobado el proceso de beatificación en una reunión de la Congregación de Obispos y Cardenales en el Vaticano, el Santo Padre dio el visto bueno y los mártires de la fe salteños iniciaron oficialmente su camino hacia los altares.

La historia de los mártires se remonta a 1683 cuando en el Valle de Zenta, a 3 kilómetros de Pichanal en la capilla de Santa María, fue consumado el martirio del presbítero Pedro Ortiz de Zárate, vicario de Jujuy, del sacerdote jesuita Antonio Solinas (ambos misioneros) y sus acompañantes criollos y aborígenes (dos españoles, un mulato, un negro, una mujer indígena, dos niñas y 16 aborígenes).

Los dos sacerdotes se internaron en la zona del Chaco salteño, con el objetivo de llevar la Palabra de Dios a los pueblos originarios, pero fueron martirizados (por llevar el mensaje de Cristo) por las tribus Tobas y Mocovíes, unos 500 aborígenes masacraron a los misioneros con garrotes y decapitándolos.

Los restos del vicario don Pedro Ortiz de Zárate fueron llevados a la catedral de Jujuy y los del padre Solinas a la iglesia matriz de Salta, la antigua iglesia jesuita de calle Caseros y Mitre, donde fue enterrado cerca del altar. Los demás quedaron enterrados en el sitio de su martirio.

Todos los años desde esa época en octubre se realiza una peregrinación desde Pichanal hasta el lugar de martirio presidida por el obispo de Orán. En 2002 el Vaticano otorgó el “nihil obstat”, una declaración oficial en la que queda asentado que no existe ningún obstáculo para continuar en la beatificación de dichas personas.

El 28 de septiembre del 2021, los cardenales dieron voto positivo para iniciar el proceso, continuando así a paso firme su trayecto hacia los altares de estos mártires de la fe.