25 de Mayo: historia, revolución e identidad nacional

lunes, 25 de mayo de 2026

25/05/2025 – En este nuevo aniversario del 25 de Mayo, la Argentina vuelve a mirar uno de los acontecimientos más decisivos de su historia: la Revolución de Mayo de 1810, punto de partida de un proceso político y social que abriría el camino hacia la independencia nacional.

Más allá de los nombres y fechas que suelen repetirse en los manuales escolares, los historiadores insisten en la necesidad de volver sobre aquel tiempo para comprender no sólo qué ocurrió en Buenos Aires durante esa semana decisiva, sino también qué enseñanzas deja ese proceso para la realidad actual del país.

Sobre este tema reflexionó el historiador e investigador Esteban Dómina, quien destacó que estudiar la historia no tiene únicamente un valor académico, sino una profunda utilidad para interpretar el presente y proyectar el futuro. “El lema que tenemos en nuestras redes es justamente ‘conocer el pasado para iluminar el presente’. No se trata solamente de saber mucho o acumular datos históricos, sino de utilizar lo que ocurrió para entender mejor el presente y, por cierto, para encontrar el mejor rumbo de cara al futuro”, señaló.

En ese sentido, Dómina definió al pasado como una especie de guía para comprender los desafíos contemporáneos. “La historia funciona como una linterna que ilumina el presente. Hay que rastrear la historia porque no todo lo que pasó es relevante, pero sí aquellas cuestiones que inciden no solo en el clima de época en que ocurren, sino también en lo que viene después”, explicó.

Al referirse específicamente a la Revolución de Mayo, el historiador sostuvo que muchas veces se transmitió una versión excesivamente simplificada de aquellos hechos. “La versión tradicional del 25 de Mayo, la que estudiábamos muchos en los viejos manuales escolares, era bastante ingenua. Se presentaba a French y Beruti casi como simpáticos repartidores de escarapelas en la Plaza de Mayo, cuando en realidad tenían un rol político mucho más complejo”, afirmó.

Dómina explicó que aquellos personajes formaban parte de los sectores que movilizaban al llamado “bajo pueblo” y que la situación política estaba lejos de ser pacífica o meramente ceremonial. “French y Beruti eran algo parecido a lo que hoy llamaríamos punteros políticos. Traían gente de los barrios populares, muchos armados con trabucos y facones bajo el poncho por si la situación se complicaba. El rol que tuvieron fue muy distinto al de esa imagen romántica y liviana con la que muchas veces se contó la historia”, señaló.

El investigador también recordó que la Revolución de Mayo no puede entenderse sin el contexto internacional que atravesaba España en ese momento. La invasión napoleónica a la península ibérica y la crisis de la monarquía española generaron un vacío de poder que fue aprovechado por los sectores criollos en Buenos Aires.

“España tenía un problema enorme porque Napoleón Bonaparte había invadido la península, había desplazado al rey Fernando VII y colocado a su hermano José Bonaparte en el trono. Esa situación de acefalía política es la que aprovecha el núcleo revolucionario que se reunía en la jabonería de Vieytes para impulsar el desplazamiento del virrey”, explicó Dómina.

A la vez, destacó que las enormes distancias y las limitaciones de comunicación de la época también jugaron un papel central en los acontecimientos de 1810. “Hoy nos enteramos de cualquier cosa que pasa en el mundo en cuestión de segundos. En aquella época, las noticias tardaban semanas o meses en llegar desde Europa. Eso también generaba incertidumbre, rumores y margen para la acción política local”, indicó.

Para el historiador, el proceso iniciado el 25 de Mayo fue mucho más que un simple cambio administrativo. Representó el comienzo de una transformación profunda en la identidad política y cultural del territorio rioplatense. “Aquellos hombres estaban discutiendo algo enorme: quién debía gobernar, cómo se organizaba el poder y cuál iba a ser el destino de estas tierras. Era un momento de muchísima tensión, pero también de enorme creatividad política”, sostuvo.

Finalmente, Dómina remarcó que volver sobre estos acontecimientos ayuda también a pensar la Argentina contemporánea. “Cada generación relee el 25 de Mayo desde sus propias preocupaciones. Y eso está bien, porque la historia no es una pieza de museo inmóvil. Nos sigue hablando hoy, nos sigue interpelando y nos obliga a preguntarnos qué país queremos construir”, concluyó.