Casi 6 de cada 10 niños son pobres en Argentina

jueves, 23 de abril de 2026

23/04/2026 – La pobreza en niños y adolescentes en Argentina alcanzó el 53,6% en 2025, mientras que la indigencia se ubicó en el 10,7%, según los datos más recientes de la Encuesta de la Deuda Social Argentina elaborada por la Universidad Católica Argentina. Se trata de cifras que, aunque muestran una leve mejora respecto a años anteriores, siguen reflejando una situación estructural de profunda desigualdad que impacta especialmente en las infancias.

El informe advierte que, más allá de ciertas mejoras coyunturales, persisten privaciones estructurales que condicionan el desarrollo de niños y adolescentes, consolidando la necesidad de asistencia en amplios sectores de la población. La serie histórica confirma esta tendencia: desde 2010, cuando la pobreza infantil alcanzaba el 45,2%, se ha registrado un deterioro sostenido, con picos en momentos de crisis —como en 2020, 2021 y especialmente 2023— y descensos que no logran revertir el problema de fondo.

En este contexto, la investigadora Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, aporta una mirada que invita a no perder de vista la profundidad del fenómeno: “Los datos más recientes pueden mostrar cierto alivio en comparación con los picos más críticos, pero es fundamental no confundir una mejora coyuntural con la resolución de un problema estructural. La pobreza infantil en la Argentina tiene raíces profundas que no se modifican en el corto plazo y que requieren políticas sostenidas en el tiempo”.

Asimismo, Tuñón subraya el impacto de estas condiciones en la vida cotidiana de niños y adolescentes: “Cuando hablamos de pobreza en la infancia, no nos referimos solo a ingresos insuficientes, sino a múltiples privaciones que afectan el acceso a la alimentación, a la educación, a la salud y a espacios de desarrollo integral. Son desigualdades que se acumulan y que condicionan fuertemente las oportunidades futuras”.

En relación con la evolución de los indicadores, advierte sobre la persistencia de una tendencia preocupante: “La serie histórica muestra claramente que, más allá de algunos períodos de recuperación, la pobreza y la indigencia han tenido una tendencia ascendente en el largo plazo. Esto nos obliga a pensar en respuestas estructurales que apunten a reducir la desigualdad y no solo a contener sus efectos más inmediatos”.

De este modo, el informe vuelve a poner en el centro del debate la situación de las infancias en Argentina, evidenciando que, más allá de las fluctuaciones coyunturales, el desafío sigue siendo construir políticas que garanticen condiciones de vida dignas y oportunidades reales para todos los niños y adolescentes.