04/06/2026 – Con la llegada de las bajas temperaturas y el aumento de la circulación de virus respiratorios, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de completar los esquemas de vacunación para atravesar el invierno con mayor protección.
La campaña de vacunación antigripal 2026 ya se encuentra en marcha en todo el país y está dirigida especialmente a los grupos de mayor riesgo. Desde el Ministerio de Salud de la Nación se recuerda que la inmunización es la medida más eficaz para prevenir complicaciones graves, internaciones y muertes asociadas a la gripe, especialmente durante los meses de mayor circulación viral. Además, la vacuna antigripal puede aplicarse junto con otras dosis recomendadas, incluida la vacuna contra el COVID-19 y el neumococo, sin necesidad de esperar intervalos entre una y otra.
Los especialistas advierten que muchas personas aún postergan la vacunación o creen erróneamente que no la necesitan porque se vacunaron en años anteriores. Sin embargo, la protección disminuye con el tiempo y las cepas del virus influenza se actualizan cada temporada, por lo que la vacunación anual sigue siendo fundamental. En este contexto, cuando los cuadros respiratorios comienzan a multiplicarse en consultorios y guardias, la prevención vuelve a ocupar un lugar central. Para profundizar sobre la situación epidemiológica actual, las recomendaciones para la población y la importancia de llegar protegidos al invierno, conversamos con la doctora Nora Glatstein, médica epidemióloga, docente y presidenta de la Sociedad de Epidemiología. La doctora Glatstein señaló que, si bien estamos en junio y las guardias se encuentran estables sin alcanzar todavía los picos de años anteriores, los casos irán en aumento a medida que se consolide el frío intenso.
Por este motivo, remarcó que vacunarse lo antes posible es clave para desarrollar la inmunidad necesaria a tiempo. La especialista recordó que junto con el saneamiento ambiental, la vacunación constituye uno de los dos grandes hitos de la salud pública mundial para prevenir muertes por enfermedades infecciosas, siendo un derecho y un deber que beneficia a toda la comunidad.
Al detallar los grupos prioritarios, la epidemióloga explicó que la vacuna antigripal es obligatoria y universal para los menores de 2 años y los mayores de 65 años. En el rango intermedio, entre los 2 y los 65 años, la dosis está indicada bajo prescripción médica para toda persona que presente patologías de base o factores de riesgo, tales como diabetes, asma, inmunodepresión o inmunocompromiso. Para conocer qué dosis corresponden, la doctora recomendó acudir a los vacunatorios oficiales, donde el personal de enfermería cuenta con la experiencia y los registros necesarios para determinar el esquema o los refuerzos que requiere cada paciente según sus antecedentes
. Respecto a la naturaleza del virus de la gripe, la Dra. Glatstein aclaró que las cepas sufren pequeñas modificaciones cada año y grandes mutaciones cada 5 o 10 años, lo que justifica plenamente el diseño de una nueva vacuna y la necesidad de la aplicación anual según los virus que estén circulando en la temporada. Finalmente, la especialista destacó el valor de la inmunidad de rebaño: al lograr una gran población vacunada y con defensas, los agentes infecciosos no encuentran personas disponibles para enfermar y la patología empieza a perder terreno. Para graficar el impacto a largo plazo de esta estrategia, compartió un valioso ejemplo histórico de la salud pública argentina, recordando que quienes nacieron antes de 1978 recibieron la vacuna contra la viruela, una dosis que se dejó de aplicar ese año precisamente porque el virus fue completamente erradicado gracias a las campañas de inmunización. Por todo esto, la doctora concluyó que, aunque ya comenzó el mes de junio, la población todavía está a tiempo de acercarse a los centros de salud para asegurar su protección individual y colectiva antes del invierno.