Èl se basta con si mismo, pero prefiere contar contigo.

miércoles, 23 de agosto de
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Un día me contactaron para contar un testimonio de que significaba para mí servir a Dios, en ese momento vinieron muchas ideas a mi cabeza y me di cuenta que nunca me lo había preguntado directamente y al pensarlo me dí cuenta que era lo que Dios me pedía en el servicio y que significaba realmente para mí.

 

Servir a Dios, para mí es tener el corazón abierto a disposición de lo que el Señor me pida en cada momento. Muchas veces caemos en el error de querer servir en lo que nosotros queremos y nos olvidamos de escuchar qué es lo que realmente Èl nos está pidiendo. Confundí por un largo tiempo que para servir a Dios, necesitaba hacer cosas grandes, pero descubrí que en mi día a día puedo servir en lo más mínimo siendo conciente que cada paso lo dé con el único fin de darle la máxima gloria. Pleno es que en lo ordinario pueda descubrir lo extraordinario y estar segura que Él me está mirando todo el tiempo y sentir felicidad plena de sólo saber que cada acción que haga es para responder a lo que Él espera de mi.

 

En nuestro día a día quizás estemos metidos en muchas cosas y nos es difícil destinar un tiempo para sentir que estamos sirviendo a Dios, sin embargo en cada acción que hagamos en nuestra vida al hacerlo de la mejor manera y consagrarlo al Corazón de Jesús estás sirviendo también.

 

Yo hoy puedo decir que sirvo a Dios en cada momento de mi vida, viéndolo a Él en cada persona con la que estoy, en mi familia, con mis amigos, incluso hasta en el trabajo, teniendo una vida coherente y dando a conocer de donde viene la felicidad y el amor que transmito. También sirvo a Dios en algunas pastorales, siendo voluntaria de un albergue de niños que tienen cancer, yendo a un colegio con niños con discapacidad, yendo a hospitales a estar con los pacientes y familiares, preparo a jóvenes para su confirmación y ninguna tendría sentido para mí si no lo hiciera con la sola ilusión de que Èl reine, que sea más amado, que sea más conocido. Si tú me preguntas cuál de todas las cosas que hago es mi preferida, solo te puedo contestar que es donde más gente lo conoció, se acercó y pudo amar un poco más al Corazón de Jesús.

 

Sin embargo, el camino del servicio no es un camino fácil , es un camino de perseverancia y mucha fidelidad. Es muchas veces dejar de hacer cosas y ofrecer tiempo en el que quizás podrías estar disfrutando con amigos, con tu familia o tomártelo para ti mismo pero nada se compara todo lo que se recibe con esto tan mínimo que se puede dar. La mayor recompensa es que Él me ha elegido, confió en mi y cuenta conmigo.

 

Por otro lado, existen muchas tentaciones en este camino para llevar un real servicio, para no encontrarme a mí misma, en querer hacer lo que yo quiero o lo que me hace bien, porque el servicio va más allá.., es renunciar a todo esto y es estar dispuesta hacer lo que me toca en el momento adecuado, no siempre es lo que me gusta o lo que a nivel humano creo que me da felicidad, muchas veces me ha dolido, he llorado y renegado pero yo sé que cada una de las cosas que Èl me pide hacer, las tengo que hacer siempre entregándolo todo con alegría y no es tarea fácil. Pero en una sola palabra, el servicio es entrega y toda entrega viene con sacrificio, que sólo puedes hacerlo cuando realmente sabes cuál es el verdadero sentido de cada una de las cosas que haces y la meta de la santidad ya está fija.

Lo más importante es que me di cuenta que nada de esto era posible por mi misma y hacerlo yo sola, todo venía de Él. Es por eso que la oración para las personas que servimos a Dios es la fuente más importante, para reconocer cada detalle que Él tiene con nosotros y saber qué busca y espera de cada uno. Asi mismo, en la oración es donde se fortalece nuestra relación con Dios y es ahí donde encontramos el amor verdadero el que nos llena del deseo insaciable de compartir con cada persona ese amor infinito. 

 

Dichosos somos nosotros los que servimos y por gracia de Dios hemos podido conocerlo. Èl cuenta con nosotros, ¿Nosotros estamos dispuestos a decirle que si? Èl confía en nosotros, ¿Nosotros realmente confiamos en que somos capaces a responder a lo que nos pide? Si bien es cierto, Èl es el único que nos puede dar las gracias necesarias para responder a estas preguntas, pero nosotros somos los que debemos dar los pasos para responderle. Si bien es cierto, solo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio, Solo Él nos puede dar esperanza, pero tú puedes devolvérsela a tu hermano, Dios es el camino pero tú puedes señalárselo a otros….

 

Y por último Èl lo puede y se basta a sí mismo, pero prefiere contar contigo… Entonces preparémonos para ser fieles a Jesús y responderle con seguridad: Lo que Tú quieras, cuando Tú quieras, como Tú quieras, donde Tú quieras….

 

 

 

Jessica Hg