Todos tenemos algo para dar: las claves de la logoterapia para encontrar sentido en la vida

martes, 2 de junio de 2026

02/06/2026 – ¿Qué hacer cuando sentimos que hemos perdido el rumbo? ¿Cómo encontrar sentido en medio de las dificultades, los conflictos o la rutina cotidiana? Estas preguntas atravesaron el último encuentro del ciclo “Buscadores de sentido”, donde la licenciada en Psicología y logoterapeuta Patricia Farías realizó una síntesis de los principales aportes de la logoterapia para vivir con mayor plenitud y esperanza.

A lo largo del ciclo se abordaron distintos temas, pero todos convergieron en una misma convicción: la vida siempre conserva un sentido y cada persona tiene la posibilidad de descubrirlo y responder a él. Inspirada en el pensamiento de Viktor Frankl, Farías recordó que existen caminos concretos para encontrar ese sentido, incluso en circunstancias difíciles.

Descubrir lo valioso que hay en cada persona

Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue el de los valores creativos. Según explicó la especialista, estos tienen que ver con aquello único e irrepetible que cada persona puede aportar al mundo. La pregunta fundamental es: “¿Qué tengo para dar?”.

Muchas veces las personas dudan de sus talentos o se comparan constantemente con los demás. Sin embargo, Farías insistió en que cada ser humano posee dones propios que no pueden ser reemplazados por nadie. Cuando esos dones se ponen al servicio de otros, la vida encuentra una dirección y una motivación renovada.

Durante la conversación compartió el caso de una médica que se sentía agotada porque observaba que otros colegas trabajaban menos que ella. La invitación fue sencilla pero profunda: no perder de vista aquello que la mueve interiormente. Si su compromiso y su amor por los pacientes son auténticos, allí hay una fuente de sentido que vale la pena cuidar.

La logoterapia propone precisamente este cambio de perspectiva: dejar de mirar constantemente lo que hacen los demás para reconocer aquello valioso que cada uno posee y puede ofrecer.

Abrirse a lo que la vida trae

Además de lo que damos, también existe una dimensión fundamental relacionada con lo que recibimos. Farías recordó que el sentido puede encontrarse en la belleza, la naturaleza, el arte, la música y, especialmente, en los vínculos humanos.

Para ilustrarlo, compartió una experiencia familiar sencilla pero significativa: una canción enviada por su hija que evocaba el momento en que los jóvenes dejan su hogar para estudiar y construir su propia vida. Ese pequeño gesto permitió conectarse emocionalmente con el amor, los recuerdos y la gratitud.

La especialista señaló que muchas veces vivimos tan apresurados o condicionados por respuestas automáticas que dejamos de asombrarnos ante lo cotidiano. Sin embargo, cultivar una actitud receptiva permite descubrir que la vida sigue ofreciendo regalos, encuentros y experiencias capaces de enriquecer profundamente el corazón.

La actitud: el espacio donde siempre somos libres

La tercera gran vía de sentido tiene que ver con la actitud. No siempre podemos elegir lo que nos sucede, pero sí podemos decidir cómo responder frente a ello.

Farías recordó el caso de una familia atravesada por conflictos y distancias afectivas. A través de un proceso de reflexión, una persona decidió cambiar su manera de actuar, abrir nuevamente el diálogo y realizar un gesto concreto de acercamiento. La respuesta de los demás estaba fuera de su control, pero la decisión de amar nuevamente dependía de ella. Ese pequeño cambio generó movimientos positivos en toda la familia.

En este sentido, la logoterapia propone cuatro actitudes fundamentales: ser receptivos, reflexivos, responsables y resilientes. Estas capacidades ayudan a salir de respuestas automáticas y permiten construir caminos nuevos frente a los desafíos de la vida.

La resiliencia, explicó, no significa negar el dolor, sino descubrir recursos interiores para seguir adelante. La responsabilidad implica reconocer que siempre existe una respuesta posible. Y la reflexión ayuda a tomar conciencia de lo que estamos viviendo para actuar con mayor libertad.

Reflexión pastoral: una vida que se vuelve don

La propuesta de la logoterapia tiene una profunda resonancia con el mensaje cristiano. Jesús no invitó a las personas a encerrarse en sí mismas, sino a descubrir sus talentos y ponerlos al servicio de los demás.

La pregunta por el sentido no se responde únicamente pensando, sino también amando, sirviendo y compartiendo. Cuando una persona descubre lo valioso que hay en ella y lo entrega generosamente, experimenta algo que el Evangelio enseña desde siempre: que la vida crece cuando se convierte en don.

Por eso, aun en medio de las dificultades, la pregunta sigue siendo actual: ¿qué tengo para dar hoy? Tal vez allí se encuentre una de las respuestas más profundas al sentido de la propia existencia.