El vinculo entre la pobreza, la alimentación y la malnutricion

jueves, 23 de enero de 2020
image_pdfimage_print

23/01/2020 – El Banco Mundial y la Fundación de Bill Gates impulsaron, hace poco más de dos años, una investigación sobre la situación de la alimentación y la nutrición en el mundo. Ese informe, conocido por las siglas en inglés “GNR”, estableció que en el mundo hay 155 millones de niños menores de 5 años que tienen un retraso mental y emocional significativo por falta de nutrientes.

También dio a conocer ese informe, que existen 2 mil millones de obesos e hiperobesos en el mundo, con situaciones sanitarias gravísimas en Estados Unidos, donde más de un tercio de la población adulta se encuentra en esa condición, y también con 41 millones de niños menores de 10 años con esta problemática de la obesidad en Estados Unidos, México, India y Sudáfrica, entre otros países.

La malnutrición es un fenómeno de carácter cíclico y acumulativo, que abarca a todas las etapas de la vida, y responde a un impulso autosustentable que, según varios informes e investigaciones socioeconómicas, es la raíz estructural de la pobreza como flagelo social y humano.

La falta de nutrientes se presenta desde la fase del embarazo, y se manifiesta en el estado anémico de las madres, y cubre luego a la primera niñez (hasta los cinco años), para manifestarse a continuación en las enfermedades metabólicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas o la anemia, y culmina en la epidemia global de hiperobesidad.

El ciclo de la malnutrición presenta los siguientes rasgos: retraso mental y emocional antes de los 5 años, inicio tardío de la escuela y agudo incremento de la deserción escolar. Más adelante está entre las causas de un alto nivel de desocupación o de ingresos salariales un 50% menores, lo que deriva en incremento de la pobreza y de la marginalidad social y elevada tasa de violencia familiar y criminalidad.

La malnutrición también influye en la pérdida del capital humano (entre un 15% y un 20% del total), en la generación de un desarrollo económico dualista y polarizado (pocos ricos y muchos pobres); y disminución del crecimiento económico entre 4% y 11% del PBI.

Por eso el Banco Mundial y la Fundación Bill Gates afirmaron entonces que la malnutrición no era un problema alimentario, sino el núcleo mismo del desarrollo económico. Y agregaron que resolver el problema de la falta de nutrientes equivale a disminuir –en el límite, eliminar- la pobreza; y como contrapartida, aumentar significativamente el capital humano, y por lo tanto incrementar la productividad y desarrollar la economía.

Por eso, la pobreza, ya no es sólo una situación que afecta la dignidad de las personas y que, por lo tanto, está siempre en la preocupación social de la Doctrina Social de la Iglesia. Ahora hasta los economistas más liberales reconocen que no hay desarrollo económico posible sin una inclusión sostenida que implique la eliminación de la pobreza. Al punto que la mejora de la nutrición es uno de los primeros puntos de la agenda de seguridad alimentaria global del siglo XXI.

Para profundizar en estos temas dialogamos con Jorge Colina, economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino  quien sostuvo: “La pobreza comienza con la malnutrición En Argentina entre un 6% y 7% de personas están mal nutridas. Aquí, la regla no es la muerte por hambre, pero sí la mala alimentación”.

También nos contactamos con el sociólogo Martín Maldonado quien hace unos meses se puso a investigar -con su propio cuerpo- qué le podía pasar a una persona que ingería sólo los alimentos contenidos en la Canasta Básica alimentaria con la que el Indec mide la pobreza en la Argentina, y tuvo que abandonar la investigación por prescripción médica.

Al respecto, Maldonado relató:  “A los 4 meses de haber iniciado el proyecto @czekalinski tuve que dejar de comer la canasta básica por una cuestión de salud física: además de perder peso, me aumentaron los triglicéridos de manera considerable”.

Asimismo, el especialista destacó que “si una familia come de manera desbalanceada, al otorgarsele una tarjeta alimentaria sin instrucción podría seguir haciéndolo; por eso es importantísima la formación nutricional”.