Córdoba: proponen mostrar las emisiones de carbono en boletas de servicios

jueves, 26 de marzo de 2026

26/03/2026 – Una innovadora iniciativa ciudadana comenzó a tomar fuerza en la provincia de Córdoba y podría marcar un antes y un después en la forma en que se aborda el cambio climático a nivel cotidiano. Se trata de un proyecto presentado en la Legislatura que propone incorporar un sistema de etiquetado en las facturas de electricidad, gas —tanto natural como envasado— y en los tickets de carga de combustibles, con el objetivo de informar cuántas emisiones de carbono genera cada consumo diario.

De avanzar, Córdoba se convertiría en la primera provincia en implementar una medida de este tipo, que busca visibilizar el impacto ambiental de acciones tan habituales como encender una luz, utilizar gas o cargar combustible. La energía, en sus distintas formas, es uno de los principales factores en la generación de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global.

La propuesta, impulsada por Federico Figueroa y David Reynoso, miembros de la Fundación Darte Argentina, nació como una herramienta de concientización, pero rápidamente escaló hacia el ámbito legislativo. La intención es clara: que cada ciudadano pueda conocer, de manera concreta, cuál es su huella de carbono y cómo sus hábitos cotidianos impactan en el ambiente.

En ese sentido, Federico Figueroa explica con claridad el espíritu del proyecto: “Se trata de etiquetar en cada factura o ticket la cantidad de dióxido de carbono o gases de efecto invernadero que generamos en el consumo eléctrico, en el gas y en los combustibles. Pero no es solo una cuestión de números: estamos hablando de una situación de emergencia que nos involucra a todos, a los que estamos hoy y a las futuras generaciones”.

El planteo apunta a generar un cambio de conciencia a partir de información concreta y accesible: “Cada acción cotidiana genera gases de efecto invernadero. Cuando encendemos la luz, cuando usamos la cocina o cuando cargamos combustible, estamos impactando en el ambiente. El problema es que no vemos esas consecuencias, y por eso no dimensionamos lo que estamos haciendo”.

Uno de los aspectos más destacados de la iniciativa es que no implicaría costos adicionales ni para el Estado ni para las empresas, ya que el cálculo de emisiones puede realizarse mediante fórmulas simples. Por ejemplo, el consumo eléctrico o el uso de combustibles puede traducirse fácilmente en cantidades estimadas de dióxido de carbono emitido.

Para Figueroa, el eje central no es solo medir, sino generar un cambio de conducta: “Esto es el inicio. Cuando una persona vea en su factura cuánto está contaminando, va a poder tomar decisiones distintas. No se trata solo de ahorrar, sino de consumir de manera más responsable y entender que nuestras acciones tienen consecuencias directas sobre la vida de los demás”.

Además, el proyecto abre un debate más amplio sobre la equidad en el consumo y la responsabilidad social frente al ambiente: “Hoy sabemos que no todos contaminamos igual. Hay sectores que consumen mucho más que otros. Entonces, esto también pone sobre la mesa una discusión necesaria: qué responsabilidad tiene cada uno en el cuidado de la ‘casa común’ y qué cambios estamos dispuestos a hacer”.

Mientras las audiencias y el debate legislativo avanzan, la propuesta ya logró instalar un tema clave: la necesidad de hacer visible lo invisible. Porque, como señalan sus impulsores, solo a partir del conocimiento y la conciencia es posible transformar los hábitos y construir un futuro más sostenible.