Si Dios Quiere

sábado, 5 de mayo de
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Tommaso es un cardiólogo prestigioso, muy estricto con el mismo y con quienes lo rodean. Está casado y tiene dos hijos. Uno de ellos, Andrea, prometedor estudiante de medicina, revoluciona a la familia cuando les anuncia que quiere entrar al seminario para ser sacerdote, algo que dejara sin palabras a la familia, pero sobre todo a Tommaso declarado ateo.

 

EL SEÑOR ME MUEVE

Como en toda historia, película o libro existe un “desencadenante”, un punto de inflexión que hace que las cosas empiecen a suceder de otro modo, en este caso una noticia no aceptada por la familia o por el padre, cabeza familiar. Todo encajaba perfecto en la vida de Tommaso hasta que el comunicado de Andrea, su hijo, lo toma por sorpresa y lo lleva no solo a preocuparse sino a buscar una forma de “solucionarlo” y es entonces que cambia su forma de actuar e idea un plan que lo llevara a hacer diferentes cosas.

¿Han escuchado la frase “Dios escribe recto en renglones torcidos”?  De repente en nuestra vida donde todo encaja sucede algo que nos desestabiliza, algo que no nos gusta, que nos parece que no es lo mejor o que es malo, sin embargo, de todo se toma el Señor y nos lleva por donde Él quiere.

Aquello que pensamos es un castigo o una broma de Dios termina siendo una pieza que encaja perfecto más tarde, pero mientras tanto nos desconcierta y no nos deja tranquilos.
En el caso de Tomasso este cimbrón lo llevara, aunque él no lo sepa, a buscar la Verdad, y otros casos los cimbrones tienen que servir para aferrarnos más a la fe, que el Padre sabe bien lo que es bueno para su hijo, “Si el Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temeré?” (Salmo 27).

EL SEÑOR CAMBIA MI CORAZON

En la película vemos desde el comienzo como Tommaso se relaciona con las demás personas, ignora a su hija y esposa, “ningunea” a su yerno, maltrata a sus colaboradores en el hospital y no se mueve más allá de su orgullo. Lo de Andrea lo revoluciona en todos los sentidos y por esto para llevar a cabo el plan que le sacaría la idea de ser cura a su hijo se ve pidiendo favores a quienes nunca pensó y a tratarlos de otra manera, también trabajando en lugares donde nunca se vio, desde mozo a pintor.

Las pruebas suelen ser difíciles, pero ninguna puede pasar desapercibida, siempre dejaran alguna huella en nosotros. Hay quienes se hacen más fríos, mas temerosos o desconfiados, muchas veces escuchamos decir “A mí con lo que me pasó ya no creo en las personas” o “No quiero sufrir de nuevo prefiero no meterme” sin embargo hay quienes saben convertir estas situaciones en crecimiento y transformar esas heridas o esas situaciones en aprendizaje. Esto último es lo que quiere el Señor en nosotros, que sepamos tener fe en los tiempos de “poda” para luego sacar de nosotros los mejores frutos. “El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante” (Juan 15, 1-8)

 

TRAILER:


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Ivanna Cuello