Lunes, 1 de junio de 2015

Mons. Ñañez criticó los “excesos en el cuidado de la seguridad”

Lunes, 1 de junio de 2015
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01/06/2015 – El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Náñez, se refirió en su homilía de este domingo “al exceso de la seguridad” y en tal sentido dijo que “no debe haber ningún tipo de atropello a la dignidad humana”.  Además, en el día en que la Iglesia celebra a la Santísima Trinidad, dijo que es inspiradora para la familia y para la vida social “diversos pero al mismo tiempo llamados a comunión”.

Fragmentos de la homilía del Arzobispo Cordobés:

“La vida social, al menos para el creyente, tiene que ser como un desafío de reflejar este misterio de la Santísima Trinidad. Tenemos una dignidad casi infinita porque somos imagen de este Dios único y trino, todos. Eso tiene que hacernos pensar el respeto que nos debemos mutuamente y que de ninguna manera es lícito atropella la dignidad de los demás. 

En ese sentido en este último tiempo en nuestra patria hemos sabido de asesinatos, a veces crueles, de femicidios… un atentado a la dignidad que no se pueden aceptar de ningún modo y que tiene que encontrar en todos un rechazo neto y categórico. La vida es sagrada. Cada persona es reflejo e imagen del Dios vivo. También esto significa que no debe haber ningún atropello a la dignidad humana, y entonces, por ejemplo el legítimo cuidado de la seguridad de las personas no debe dar lugar a estigmatizaciones de algún sector de la población o a sospechas infundadas por el hecho de pertenecer a ese sector de la población y mucho menos dar lugar a excesos en el cuidado de la seguridad.

Esto lo señalábamos hace 15 días y volvemos a insistir. Tenemos que crecer como sociedad en el respeto mutuo, trabajo laborioso pero indispensable. La dignidad de las personas tiene  que ser permanentemente resguardada, nunca deja de tener vigencia. Jamas deja de tener vigencia la dignidad humana, aún cuando las personas por su proceder oscurezcan de algún modo su propia dignidad, no la pierden y tiene que ser siempre consideraba y respetada. 

Este ser imágenes del Dios vivo que es uno y trino, nos mueve también a ver cómo deben ser las relaciones entre las personas. La trinidad es modelo, es inspiradora de la vida familiar, comunitaria y social. Una inspiración que nos mueve al respeto mutuo, a la benevolencia, al amor verdadero… Es una comunión perfectísima, pero respetuosa de la diversidad. El padre no es el hijo ni el Espíritu Santo… diversidad pero comunión perfecta, modelo para una vida familiar, modelo para la vida comunitaria. Diversos pero al mismo tiempo llamados a la comunión”.