Lunes, 19 de diciembre de 2016

El P. Mariano Óberlin, el cordobés del año

Lunes, 19 de diciembre de 2016
image_pdfimage_print

13246424_1384290318251549_6203285446849997387_o

19/12/2016 –  El padre Mariano Oberlin  fue distinguido con el premio de “Cordobés del Año” que otorga el diario La Voz del Interior por su tarea con los jóvenes y su lucha para rescatarlos del flagelo de la droga. El sacerdote, que está al frente de la parroquia de barrio Müller de Córdoba, en diálogo con Radio María, dijo que “el valor más importante es la comunión y el encuentro”.

El sacerdote, que mediante una denuncia reveló la presencia de paco en la ciudad, indicó que “es un aliento para uno, pero también para la gente que está trabajando, que son muchos, y para los chicos, que le ponen ganas para salir de la droga y le dan sentido a nuestra lucha”.

“Lo que hacemos no es mucho, pero le ponemos ganas. Trabajamos con jóvenes del barrio. Entre los distintos talleres que tenemos deben participar cerca de 400 o 500 chicos. Tenemos una pata puesta en esta problemática, tratando de acompañar los procesos de los chicos que están complicados con el consumo y quieren salir adelante”, explicó el padre Mariano.

En ese sentido, contó que unos 30 chicos viven con ellos, algunos de forma permanente y otros están durante el día y a la noche retornan a sus domicilios a dormir. “Cuando no podemos abordarlos nosotros los derivamos. Hay casos de chicos que solo vienen al psicólogo y que después participan de talleres”, manifestó.

“Trabajamos con jóvenes, dentro de los cuales hay muchos que tienen problemas de consumo, y buscamos que tengan un motivo lindo para vivir. Cuando uno lo encuentra, deja de dañarse con esas cosas que de a poquito lo van matando”, sostuvo.

El párroco consideró que el valor más importante “es la comunión”, y señaló que la droga “es la punta del iceberg de una problemática más compleja que tiene que ver con la soledad en la que vivimos, en un mundo individualista, cada vez mas encerrado, donde resolvemos a través del consumo y no del encuentro”, y subrayó: “Generar espacios de encuentro es lo que necesitamos hacer, me parece que nos puede salvar”.

“Los chicos que están en la casita viviendo todos los sábados van a limpiar la costanera del río que pasa alrededor del barrio, que era un gran basural, y de a poco va quedando lindo. No tienen obligación, pero creemos importante que todos nos comprometamos. Creo que nos salva el encuentro con los demás, desde el amor, el servicio y la solidaridad”, remarcó.